La multinacional tecnológica rechaza de plano el informe de la Comisión Europea sobre el diseño adictivo de Instagram y Facebook. Defiende el blindaje de sus ‘Cuentas de Adolescentes’ y las opciones de control parental ante la amenaza de una multa millonaria.
La tregua entre Silicon Valley y el Ejecutivo comunitario se ha roto de forma definitiva. Horas después de que la Comisión Europea lanzara un duro pliego de cargos contra Meta por el presunto «diseño adictivo» de sus plataformas, la tecnológica estadounidense respondió con firmeza. La matriz de Instagram y Facebook acusó formalmente a Bruselas de ignorar de forma deliberada las «importantes» salvaguardas que ya implementa en sus aplicaciones para proteger a los usuarios más jóvenes.
«Estamos en profundo desacuerdo con estas conclusiones preliminares, las cuales no reflejan con precisión el alcance ni el impacto de las medidas que hemos adoptado para proteger a los adolescentes en el entorno digital», manifestó un portavoz oficial de Meta a través de un comunicado emitido desde su sede central.
El escudo de Meta: Cuentas automáticas y bloqueos nocturnos
Para contrarrestar el argumento de Bruselas —que afirma que redes como Instagram activan el «modo de piloto automático» del cerebro para forzar un uso compulsivo—, Meta ha puesto sobre la mesa su última línea de defensa técnica: las llamadas Cuentas de Adolescentes.
Según la multinacional de Mark Zuckerberg, este sistema ofrece un entorno automáticamente restringido que limita el tipo de contenido que consumen los menores de edad. Además, el gigante tecnológico defendió la robustez de sus herramientas de supervisión, asegurando que permiten a los progenitores acciones tan drásticas como:
- Apagón nocturno completo: Bloquear el acceso total a Instagram durante las horas de sueño.
- Restricciones severas de tiempo: Limitar el uso de pantalla diario a un mínimo de tan solo 15 minutos por jornada.
Esta postura choca frontalmente con el análisis preliminar de la Comisión Europea, que sostiene que dichos límites temporales son «fácilmente eludibles» por los jóvenes y que los menús de control parental resultan incomprensibles para los adultos que carecen de conocimientos técnicos avanzados.
La presión de los consumidores y una sanción en el horizonte
Mientras se abre el periodo de alegaciones donde Meta intentará desmontar la investigación iniciada en mayo de 2024, la presión civil en el Viejo Continente empieza a acumularse. La Asociación Europea de Consumidores (BEUC) aplaudió el paso dado por la Comisión, calificando la acusación de «alentadora» e instando a las autoridades a no dar el brazo a torcer. El organismo de consumo exige que se garantice que Meta realice «cambios significativos que prioricen de una vez por todas los derechos e intereses de los usuarios».
A pesar del choque dialéctico, Meta concluyó su réplica asegurando que comparte el compromiso de la Unión Europea por ofrecer experiencias seguras en internet y prometió seguir colaborando de forma «constructiva» con la institución. El margen de maniobra de la tecnológica es estrecho: si sus argumentos no convencen al equipo de la Ley de Servicios Digitales (DSA), la firma se enfrenta a una sanción histórica que podría alcanzar el 6% de su facturación anual a nivel global.
Avant-Première / EFE











