El prestigioso centro del sur de Francia reúne un centenar de obras de genios como Duchamp, Picasso y Delaunay para recrear el ecosistema de creadores exiliados a principios del siglo pasado.
La efervescencia de las vanguardias artísticas que transformaron el siglo XX regresó a las salas de exhibición mediante una perspectiva histórica completamente novedosa. El Museo de Arte Moderno de Céret, una pequeña localidad francesa de apenas 7.000 habitantes que supo servir de refugio estival para los grandes maestros de la pintura, inauguró una ambiciosa exposición dedicada al creador francés Francis Picabia. La propuesta ofrece un exhaustivo repaso por la escena del movimiento dadaísta que floreció en Barcelona a inicios de la centuria pasada, logrando que el Ministerio de Cultura de Francia catalogue oficialmente el montaje bajo la estatuaria distinción de proyecto de «interés nacional».

El joven director y cocomisario de la institución museística, Jean-Roch Dumont Saint Priest, detalló que la muestra se concretó gracias al préstamo de piezas fundamentales por parte de entidades de la talla del Museo Picasso de Barcelona, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid y el Musée de l’Orangerie de París. Bajo el título ‘Picabia, Méditerranée. Picasso, Delaunay, Laurencin…’, el recorrido conceptual rescata el rol de la capital catalana como un dinámico refugio y caldo de cultivo cultural para decenas de intelectuales que huían de los estragos de la Primera Guerra Mundial en París y Berlín, un período de resistencia creativa que quedó inmortalizado con el lanzamiento de la emblemática revista de vanguardia ‘391’ editada en suelo español.

La exposición reúne por primera vez cerca de un centenar de pinturas, esculturas, dibujos, fotografías y valiosos archivos documentales pertenecientes a Picabia y a su círculo íntimo de colaboradores neoyorquinos y catalanes. Entre las firmas masculinas de la exhibición destacan figuras universales como Marcel Duchamp, Man Ray, Pablo Picasso, Robert Delaunay, Kees van Dongen y Joan Miró, compartiendo protagonismo con una destacada y necesaria puesta en valor de las mujeres artistas de la época, incluyendo las creaciones de Juliette Roche, Olga Sacharoff, Hélène Grünhoff, Sonia Delaunay y Natalia Goncharova. Asimismo, las salas rinden un homenaje explícito al marchante catalán Josep Dalmau, un personaje central de la escena barcelonesa al convertirse en el primer promotor en exhibir arte cubista en España.
El trayecto museográfico se estructura en cinco secciones que guían al espectador desde el período de experimentación arquitectónica neoyorquina conocido como ‘El giro maquinista’, pasando por las obras producidas durante el destierro en la península ibérica, hasta desembocar en un apartado denominado ‘La influencia hispánica’. Esta última estación analiza con un tono irónico y disruptivo la asimilación del folclore local por parte de los autores extranjeros, permitiendo al público admirar piezas de gran reconocimiento internacional como la colorida obra ‘Espagnole’, pintada por Picabia en 1926, o el icónico lienzo ‘Femme avec mantille’, realizado por Pablo Picasso en la temporada de 1917, en un viaje histórico que permanecerá abierto a los visitantes hasta el próximo 29 de noviembre.










