La estrella presentó ‘MAYHEM: Requiem’ para Apple Music, un ritual sombrío donde simuló un descenso a los infiernos para despedir su último disco. Con una estética fúnebre y sonidos experimentales, la artista cerró una etapa marcada por sus «pensamientos intrusivos».
Lady Gaga lo dejó claro: para avanzar, primero hay que dejar morir el pasado. La artista estadounidense presentó este jueves ‘MAYHEM: Requiem’, un concierto documental exclusivo para Apple Music Live que funciona como un rito funerario para su séptimo álbum de estudio. En una puesta en escena que evocó un universo oscuro, similar al «Mundo del Revés» de Stranger Things, Gaga se despidió de su etapa más caótica.
Vestida rigurosamente de luto y ocultando su rostro bajo un velo, la cantante apareció como una «suma sacerdotisa» ante un escenario de columnas destruidas. Lejos de las coreografías frenéticas a las que tiene acostumbrado a su público, esta vez ofreció un espectáculo estático y místico, transformando sus éxitos en versiones de metal industrial y ritmos experimentales que recordaban a Daft Punk.
Acompañada solo por cinco músicos entre sintetizadores y un órgano de iglesia, Gaga convirtió el teatro en un templo dedicado al dolor y la introspección. Temas aclamados como ‘Disease’ y ‘Abracadabra’ sonaron bajo una atmósfera de ópera profanada, donde solo los juegos de luces daban dinamismo a su figura.
Uno de los momentos más destacados fue el tramo final, donde el luto dio paso a un casco metálico futurista para interpretar una versión electrónica nocturna de su balada ‘Die With a Smile’.
Con este proyecto, la reina del pop-dance parece dar por terminada una batalla personal que la acompañó durante el último año. El show concluyó con una reverencia final mientras Gaga desaparecía entre las sombras bajo un mensaje contundente: «Descanse en paz». Con este «sacrificio» de su propia obra, la artista se prepara para navegar hacia un nuevo horizonte musical, dejando atrás el desorden que definió la era MAYHEM.
Avant-Première / EFE








