El cantautor uruguayo reflexionó sobre el impacto del género urbano, respaldó que se hable de sexualidad e intimidad en las letras como algo natural y aseguró que le encantaría cantar junto al puertorriqueño.
En el marco de la presentación en París de su nuevo disco, «Taracá«, Jorge Drexler reflexionó sobre el momento que atraviesa la música en español y salió al cruce de los prejuicios que suelen rodear a los ritmos urbanos, elogiando con firmeza la figura de Bad Bunny.
«París siempre es un reto«, admitió el músico ante la barrera del idioma, aunque destacó que llega en una época donde el español goza de una visibilidad global inédita gracias al empuje de la música urbana.
En ese sentido, Drexler no dudó en señalar a uno de los máximos responsables de ese fenómeno y reivindicar su propuesta:
«A mí me gustan las letras que hace Bad Bunny. Se critica la hipersexualidad del reggaeton, pero el ser humano es sexual. Lo que ha hecho el reggaeton es ampliar el campo semántico de la canción, incluir el lenguaje de alcoba que antes no se ponía y decir cosas que solo se decían en la intimidad«, afirmó Drexler en diálogo con la agencia EFE. Para el artista, esa naturalidad para hablar de sexo representa «un logro literario«, y remarcó que el arte no está únicamente «para poner las cosas fáciles, sino también para remover».
Frente a los cuestionamientos morales hacia las temáticas del género, el cantautor fue tajante: «La desconfianza de lo nuevo es parte integral del ser humano. La misoginia también estaba en el tango, en The Police, en Sting, en el rock and roll, en la milonga… Que tire la primera piedra quien no tenga un pasado misógino«, señaló.
En esa misma línea, no ocultó su entusiasmo por compartir escenario con el puertorriqueño: «Han abierto camino, han llegado a lugares donde no llegó antes el idioma español. Numéricamente, no llegó ni el Quijote«.
Convicciones y el rol del artista
Consultado sobre el clima social y las recientes protestas que atraviesan varias capitales europeas, el autor de «Todo tiempo pasado es peor« valoró la reacción de las nuevas generaciones frente a las tensiones democráticas, aunque tomó distancia de quienes intentan etiquetarlo como un cronista de la actualidad.
«Yo no soy un periodista con mis canciones. Mi trabajo es emocionar a través de la relación conmigo mismo y con el ser humano en general, con nuestra historia y con mi historia personal propia. Uno no escribe de lo que quiere, escribe de lo que puede«, concluyó.
Avant Première / EFE










