El Teatro Amazonas de Manaos y el Theatro da Paz de Belém configuran una candidatura conjunta ante la Unesco que será evaluada a finales de julio en la cumbre de Corea del Sur, como testimonios vivos del esplendor y la opulencia del ciclo del caucho.
Dos de los monumentos arquitectónicos más fascinantes y opulentos de Sudamérica buscan su consagración internacional. Los lujosos teatros de ópera erigidos en pleno corazón de la selva brasileña aspiran a ser incorporados formalmente en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. La decisión final se tomará durante la 48ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial que el organismo celebrará entre el 20 y el 29 de julio en la ciudad costera de Busan, en Corea del Sur.
La propuesta del Gobierno de Brasil, unificada bajo el nombre de ‘Teatros de la Amazonía’, agrupa al emblemático Teatro Amazonas (ubicado en Manaos) y al histórico Theatro da Paz (en Belém). Ambas edificaciones simbolizan la fabulosa riqueza y el refinamiento de la denominada Belle Époque en la mayor selva tropical del planeta. Los teatros fueron financiados a finales del siglo XIX gracias al espectacular auge económico derivado de la explotación y comercio mundial del caucho (látex), un fenómeno que transformó temporalmente a la región amazónica en uno de los epicentros de la riqueza global.
Levantar estas estructuras en regiones tan aisladas supuso una auténtica odisea logística. Prácticamente todo el material de construcción y acabado debió ser importado de Europa y transportado en barcos que cruzaban el océano Atlántico para luego remontar el imponente río Amazonas. Esta titánica labor inspiró, de hecho, el argumento de la aclamada película alemana ‘Fitzcarraldo’ (1982), de Werner Herzog, cuyo protagonista se obsesiona con construir un teatro de ópera en medio de la jungla.
Joyas europeas integradas en el trópico
La candidatura brasileña defiende ante el comité —que analizará en esta cumbre un total de 30 nuevas propuestas— el «valor universal excepcional» de ambos monumentos por representar una asombrosa simbiosis entre la arquitectura academicista europea y la identidad cultural de la Amazonía.
- Teatro Amazonas (Manaos): Inaugurado en 1896 tras quince años de complejas obras, es el más famoso de los dos. Su arquitectura renacentista con pinceladas neoclásicas destaca por una cúpula revestida con unas 36.000 piezas de cerámica esmaltada traídas de Francia, ordenadas con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña. El opulento interior cuenta con escaleras y columnas de mármol de Carrara (Italia), estructuras de hierro fundido de Inglaterra, cristales de Murano, finos muebles europeos y una espectacular araña central de iluminación enviada desde París.
- Theatro da Paz (Belém): Inaugurado un poco antes, en 1878, cerca de la desembocadura del río Amazonas en el Atlántico. Es considerado uno de los teatros de estilo neoclásico más importantes de todo Brasil. Al igual que su par de Manaos, fue financiado por los magnates del látex y decorado ricamente con mármoles italianos, ornamentación de procedencia francesa y azulejería portuguesa.
Un legado cultural que sigue latiendo
Durante sus décadas doradas, ambos recintos recibieron de manera constante a las compañías de ópera, orquestas sinfónicas y grandes ballets del viejo continente, fascinados por los altos cachés que los empresarios del caucho pagaban en la selva.




Hoy, además de estar catalogados como monumentos nacionales por el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan) de Brasil, ambos teatros se mantienen plenamente vigentes. Lejos de ser piezas de museo congeladas en el tiempo, siguen funcionando como el corazón de la vida cultural local, albergando festivales internacionales de ópera, conciertos, talleres educativos y artes escénicas contemporáneas, consolidándose como orgullosos símbolos de la identidad regional.
Avant-Première / EFE










