
El escritor y divulgador gallego participó de la Feria Internacional del Libro de Guatemala, donde defendió el hábito de la lectura frente a la adicción a las pantallas y criticó la tendencia actual de juzgar con valores contemporáneos a autores del pasado.
En tiempos de notificaciones infinitas y estímulos constantes, el refugio de las páginas impresas cobra una relevancia casi terapéutica. El escritor y podcastero español Javier Peña reivindicó, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guatemala (Filgua 2026), el hábito de la lectura como un acto de «oxigenación mental» absolutamente indispensable para combatir la velocidad del entorno digital y la dependencia de las redes sociales.
«Coger un libro y estar dos horas sin el móvil es reencontrarnos con nosotros mismos; es detener este ruido constante de WhatsApp, de correos, de reels o de TikTok que está evitando que estemos a solas con nosotros y que nos tiene casi como zombies», reflexionó el autor gallego en una conversación con la agencia EFE.
Para el narrador, este ejercicio de aislamiento cibernético tiene un valor incalculable para la salud mental. De hecho, fue precisamente la búsqueda de ese espacio íntimo de conexión lo que impulsó su celebrada transición hacia las plataformas de divulgación sonora tras el fallecimiento de su padre. Peña recordó que su progenitor era la persona con la que se conectaba a través de las historias, y al perderlo, sintió la profunda necesidad de volcar esas narraciones hacia los oyentes.
Un espejo de la fragilidad humana y la empatía histórica
El proceso de adentrarse en las biografías, las miserias y los defectos de los grandes referentes de las letras universales resultó ser una experiencia sanadora para el propio Peña, ayudándolo a reconciliarse con sus flaquezas y a comprender que los miedos, fantasmas y envidias son parte intrínseca de la condición de escritor.
Sin embargo, el divulgador criticó con firmeza la tendencia contemporánea de proyectar los valores éticos actuales sobre creadores de épocas pasadas para someterlos a juicios morales sumarios:
«Tendemos a proyectar nuestra idea de 2026 en autores que escribían en 1912 o en 1860, y no es justo hacerlo. Leer sus biografías nos obliga a hacer un ejercicio de empatía para entender de dónde venían sus traumas o sus comportamientos».
La honestidad del mensaje sobre las métricas
A caballo entre la novela tradicional, el formato podcast y la representación teatral, Peña insistió en que el núcleo de la experiencia comunicativa permanece inalterable sin importar el canal elegido: «Lo verdaderamente importante son las historias y no tanto el formato». En ese sentido, confesó que viajar a Latinoamérica representa el momento del año en el que se recarga de vivencias y calidez frente a la frialdad o la robotización que se experimenta a veces en Europa.
Finalmente, el escritor aconsejó a las nuevas generaciones de creadores que se asoman al mundo de la literatura o el podcasting que prioricen siempre la honestidad de su mensaje por encima de la tiranía de las métricas digitales. De acuerdo con el autor, quien escribe o produce debe hacerlo con el deseo de contar algo de corazón, sin torturarse por los números de audiencia.
Peña llegó a la capital guatemalteca para impartir talleres y presentar sus proyectos narrativos en Filgua, la feria del libro que se desarrolla con gran éxito del 7 al 19 de julio.
Avant-Première / EFE












