Radicado en España, el escritor debuta en la literatura con ‘Que se vayan todos’, una obra donde compara la desesperación de los ahorristas frente a las puertas de los bancos en 2001 con el comportamiento de los muertos vivos de la ficción.
La desesperación por recuperar los ahorros de toda una vida puede llegar a transformar la condición humana. El escritor argentino Ramón Starc, quien reside en España desde hace un lustro, acaba de publicar su primera novela, ‘Que se vayan todos’ (editorial Candaya). En esta obra retrata el traumático corralito financiero del año 2001 en su país natal, estableciendo un crudo y directo paralelismo entre las personas que golpeaban con furia las puertas blindadas de las entidades bancarias y los zombis de las series y películas apocalípticas.
«Los argentinos eran zombis con hambre en ese momento», ilustra Starc en una conversación con la agencia EFE.
Aunque el autor tenía apenas diez años cuando el gobierno de Fernando de la Rúa impuso el drástico bloqueo de las cuentas bancarias para frenar el pánico financiero, los recuerdos de aquella crisis permanecen nítidos en su memoria, desde las caóticas transmisiones televisivas hasta imágenes familiares impactantes, como la de su propio abuelo portando un arma.
«Es la economía, estúpido»
Para el novelista, no hace falta un experimento químico fallido ni una maldición sobrenatural para deshumanizar a una sociedad: lo que verdaderamente convierte a las personas en seres desesperados es el dinero. Al analizar esta premisa, el autor cita la célebre frase de la campaña electoral de Bill Clinton en 1992, «Es la economía, estúpido», para argumentar que el bienestar material define el rumbo político de las naciones.
En ese sentido, señala que el mejor indicador para predecir unos comicios en Estados Unidos es el precio del galón de gasolina, una lógica de bolsillo que se aplica de manera idéntica en el cono sur. Respecto a la idiosincrasia de su país de origen, Starc sostiene de forma tajante que la sociedad argentina es capaz de tolerar la corrupción de sus dirigentes, pero nunca les perdona el fracaso económico o «que seas un boludo».
La inflación como el nuevo bloqueo financiero
De cara a la coyuntura contemporánea, el escritor considera que el principal problema que asfixia a la Argentina actual es la inflación, a la que califica directamente como el «nuevo corralito». Para describir la naturaleza cíclica de estas crisis, recurre a un conocido refrán popular de su tierra: «De Argentina te vas 20 días y cambió todo, pero te vas 20 años y no cambió nada».
No obstante, Starc resalta que el drama que aborda en ‘Que se vayan todos’ posee una dimensión universal que cualquier lector en el mundo puede asimilar de inmediato: se resume en la premisa de que, de la noche a la mañana, tu dinero deja de ser tuyo. La ficción sobre la que se sostiene toda la economía global se puso a prueba en aquel diciembre de 2001, desatando escenas de ribetes cinematográficos.
El autor concluye recordando que las consecuencias de aquella debacle se reflejaron de forma dramática en las estadísticas migratorias, generando un éxodo de ciudadanos que fue incluso superior al provocado por la última dictadura militar, demostrando que «la pobreza es lo que más mata».
Avant-Première / EFE









