En su paso por los estudios del canal de streaming Olga, el legendario DJ británico desdramatizó el avance tecnológico, reivindicó el error humano como motor del arte y elogió la energía del público argentino.
En el marco de su visita a Buenos Aires, Fatboy Slim pasó por el canal de streaming Olga durante la emisión del ciclo Tapados de laburo, donde dejó una serie de definiciones contundentes sobre la creación artística, su proceso de composición y el debate que atraviesa a la industria musical respecto al impacto de las nuevas tecnologías.
El DJ y productor británico —nombre fundamental en la historia del big beat global— le restó dramatismo al avance algorítmico y fue tajante al responder a quienes temen que las máquinas desplacen a los creadores: «La inteligencia artificial es una herramienta y somos nosotros quienes la usamos, no al revés. Hay gente asustada que dice: ‘Nos va a reemplazar, va a escribir la música por nosotros’. Pero mi teoría es que la mayor parte de la mejor música, la cultura y el arte proviene de la estupidez o de las equivocaciones. Nosotros queremos escuchar algo imperfecto, algo que esté ‘mal’ y que nos encienda. Así que hasta que no inventen la estupidez artificial, no voy a estar preocupado«.
Para graficar su postura, el músico comparó el momento actual con la invención de la fotografía en el siglo XIX: «Durante siglos los artistas pintaban intentando hacer retratos hiperrealistas. Cuando apareció la cámara fotográfica, dijeron: ‘Vamos a pintar las cosas mal’, y de esa búsqueda deliberada del error surgieron el cubismo y figuras como Picasso. Equivocarse a propósito es lo único que las máquinas no pueden hacer«.
Muestras vocales, murales porteños y conexión sin partituras
Norman Cook reconoció que la tecnología sí aporta soluciones operativas inéditas —como la posibilidad de aislar pistas vocales (a cappella) para samplear de forma inmediata—, pero descartó de plano que un algoritmo pueda componer una obra trascendente por encargo: «Si le pides a una IA ‘escríbeme un hit de música electrónica’, simplemente no va a ser un éxito«.
Al margen del debate digital, el productor repasó sus rituales cada vez que pisa suelo argentino: salir a comer asado, recorrer los barrios en busca de arte callejero con murales de Diego Maradona y Lionel Messi, y reencontrarse con una pista de baile que definió como un espacio de comunión único.
«Poner a la gente a bailar no es un trabajo, es un placer absoluto. En un mundo cargado de odio y divisiones, la fiesta es ese momento donde nos unimos y nos olvidamos de las diferencias«, señaló el artista, quien además reveló que jamás utiliza un setlist estructurado en sus presentaciones para poder improvisar según la respuesta del público: «Es una conversación que no necesita palabras; es una conexión pura a través de la música y nunca sabes hacia dónde te va a llevar el viaje«.
Avant Première











