A raíz de la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum de abrir una discusión nacional, la Arquidiócesis advirtió sobre el peligro de que los jóvenes renuncien al esfuerzo de pensar por sí mismos.

La velocidad del avance tecnológico en la vida cotidiana de las infancias abrió una profunda discusión en México que empieza a sumar a todos los sectores sociales. La Arquidiócesis Primada de México consideró sumamente necesario y oportuno el debate público planteado por la presidenta de la nación, Claudia Sheinbaum, respecto al rol de la inteligencia artificial, los teléfonos celulares y las redes sociales en la educación infantil, pero exigió de forma firme que este análisis no se limite únicamente a criterios económicos o de eficiencia tecnológica, sino que integre una profunda base ética y comunitaria.
A través de su editorial semanal publicada en el medio religioso Desde la Fe, la Iglesia católica argentina y latinoamericana observa con atención cómo la inteligencia artificial ya se encuentra completamente instalada en las aulas, los hogares y los dispositivos móviles de millones de estudiantes. El texto advierte que el ritmo vertiginoso del entorno digital supera ampliamente la capacidad social para desarrollar una reflexión cultural a la altura de las circunstancias, por lo que el eje central de la conversación debe centrarse en qué tipo de ciudadanos se quieren formar y qué modelo de sociedad se aspira a construir con estas herramientas.
La editorial fundamentó su postura citando la encíclica ‘Magnifica Humanitas’ del papa León XIV, remarcando que el principio rector ante cualquier innovación técnica debe ser siempre la custodia irrestricta de la dignidad humana. En este sentido, la institución recordó que la tecnología es un instrumento extraordinario pero incapaz de sustituir procesos puramente humanos como la búsqueda de la verdad, la formación del juicio propio, el pensamiento crítico, el descubrimiento del sentido de la vida y la construcción de vínculos interpersonales auténticos. Asimismo, manifestaron su preocupación debido a que surgen nuevas aplicaciones diariamente sin que se comprendan del todo sus efectos reales sobre la atención, el sueño, la salud mental, la creatividad y la vida emocional de niños y adolescentes.
Para la Iglesia mexicana, el mayor riesgo actual no radica en que las máquinas realicen tareas de forma más eficiente que las personas, sino en la posibilidad de que los seres humanos deleguen y renuncien progresivamente al esfuerzo de pensar y analizar por su cuenta. Por este motivo, hicieron un llamado a conformar mesas de diálogo que incluyan a gobiernos, colegios, familias y corporaciones tecnológicas. El documento concluyó recordando que los padres mantienen la primera responsabilidad sobre la educación de sus hijos, mientras que instó a las multinacionales tecnológicas a operar con criterios de transparencia, equidad e inclusión para evitar una peligrosa concentración de riqueza y poder en la era digital.








