Miles de ciudadanos celebraron el Willka Kuti con ofrendas a la Pachamama en más de sesenta sitios sagrados, mientras persisten los bloqueos de rutas y rige el estado de excepción en el país.
Los primeros rayos del sol volvieron a ser el centro de una de las festividades más importantes de la región andina. Miles de bolivianos recibieron el amanecer con las palmas en alto para celebrar el inicio del Año Nuevo Andino número 5534, una festividad ancestral conocida como ‘Willka Kuti’ en aimara o ‘Inti Raymi’ en quechua. Las ceremonias y los rituales tradicionales se desplegaron de madrugada en decenas de puntos considerados sagrados con el objetivo de recargar energías y renovar el espíritu, en un contexto social fuertemente marcado por más de un mes y medio de intensos conflictos y tensiones internas.


El Mirador de Killi Killi, un cerro emblemático que ofrece una panorámica completa de la ciudad de La Paz, se convirtió en uno de los epicentros de la jornada festiva. Hasta allí llegaron de madrugada líderes comunitarios, vecinos y autoridades locales, entre ellos el alcalde paceño César Dockweiler, para participar de rezos autóctonos y depositar ofrendas frente a la Pachamama o Madre Tierra. Los sabios indígenas y líderes espirituales presentes explicaron que recibir el solsticio de invierno austral implica abrir un nuevo ciclo productivo y agrícola, purificando tanto el cuerpo como el ‘ajayu’ o alma, mediante la fortaleza y la sabiduría que derraman las deidades guardianas de las montañas conocidas como ‘apus’.

Aunque el Viceministerio de Culturas y Folclore reportó la realización de ceremonias formales en 68 sitios sagrados distribuidos en siete regiones de Bolivia, la crisis política impidió que la celebración se desarrollara con normalidad en su escenario más icónico. Las masivas ceremonias de la ciudadela prehispánica de Tiahuanaco, declarada Patrimonio de la Humanidad, debieron reducirse drásticamente este año a la participación exclusiva de pobladores locales debido a los severos bloqueos de carreteras que mantienen cortadas las principales rutas de la zona andina. Estas protestas e interrupciones del tránsito, dirigidas contra el Gobierno del presidente Rodrigo Paz, continúan activas a pesar de la vigencia de un decreto de estado de excepción nacional orientado a prohibir los piquetes.
La tradicional festividad, que coincide anualmente con la noche más larga y el día más corto del hemisferio sur, adquirió rango de feriado nacional en el año 2009 bajo la gestión del entonces mandatario Evo Morales, extendiendo progresivamente su denominación a Año Nuevo Andino, Amazónico y del Chaco con el fin de integrar a todas las identidades del territorio. En esta oportunidad, las autoridades decretaron el traslado del día no laborable hacia el lunes, otorgando una jornada de descanso que la población utiliza para asentar los buenos deseos y los pedidos de unión comunitaria en momentos de gran incertidumbre social.








