Inaugurado el 13 de agosto de 1876 con el estreno de «El oro del Rin», el templo de la ópera diseñado por Richard Wagner celebra siglo y medio como epicentro absoluto del culto al compositor alemán.
La inauguración del teatro del Festival de Bayreuth cumple este jueves 150 años de historia. Diseñado a imagen y semejanza de Richard Wagner para albergar su ambiciosa tetralogía «El anillo del Nibelungo», el recinto con 1.937 /butacas revolucionó la concepción del espectáculo lírico para sumergir de lleno al espectador en la ilusión dramática.
Construido según las pautas del propio compositor, el edificio introdujo innovaciones radicales: eliminó los palcos laterales para evitar que los asistentes se distrajerasen, dispuso el patio de sillas al estilo de los anfiteatros griegos para garantizar una visibilidad uniforme y sumió la sala en una oscuridad total. Su elemento más distintivo sigue siendo el foso oculto, donde la orquesta queda ubicada debajo del escenario, generando una acústica envolvente que ha sido elogiada por gigantes de la lírica como Plácido Domingo.
El proyecto, ideado por Wagner durante su exilio en Suiza como el concepto de Gesamtkunstwerk (Obra de arte total), vio la luz en la provincia bávara de Bayreuth tras décadas de trabajo e incertidumbre financiera, resueltas finalmente gracias a un crédito crucial del rey Luis II de Baviera. La jornada inaugural del 13 de agosto de 1876 contó con la presencia del emperador Guillermo I y dio inicio a una tradición que sobrevivió a un complejo debut económico.
Meca del wagnerismo y punto de encuentro cultural
A 150 años de su apertura, el teatro continúa siendo la sede estival donde se representa el canon del compositor: además de la tetralogía, albergan sus tablas obras como «El holandés errante», «Lohengrin», «Los maestros cantores de Nuremberg», «Tannhäuser», «Tristán e Isolda» y «Parsifal», sumando en esta edición de forma excepcional su obra temprana «Rienzi».
Cada verano, el recinto combina la inmersión artística que buscaba Wagner con la pasarela de figuras de la política, la cultura y la industria global, consolidando a Bayreuth como un faro imprescindible de la historia de la música.



Avant Première / EFE









