La cantante argentina encargó una auditoría tras descubrir que no figura en las sociedades que gestionan los ingresos de su carrera musical y comercial.
La cantante argentina Tini Stoessel mantiene un fuerte conflicto patrimonial con su padre, Alejandro Stoessel, quien ejerció como su mánager durante 15 años. La artista descubrió que carece de participación y control directo sobre las sociedades comerciales que administran los ingresos por su música, contratos de imagen y espectáculos en vivo, en un caso que involucra un patrimonio que medios de la vecina orilla estiman en unos 70 millones de dólares.
El equipo legal de la intérprete confirmó a Infobae que Stoessel ordenó una auditoría privada para esclarecer el entramado societario vinculado a su trayectoria, luego de que en junio lograra abrir por primera vez una cuenta bancaria a su nombre. El objetivo de la cantante es recuperar la titularidad de los contratos firmados previamente bajo la estructura familiar.
Cifras millonarias y quiebre familiar
La prensa argentina reveló detalles sobre las tensiones financieras en el núcleo de los Stoessel:
- Límites de gastos: Según la periodista Noelia Antonelli (Telefe), la artista disponía de un tope mensual de 5.000 dólares en tarjetas administradas por su entorno familiar.
- Recaudación de shows: Los primeros resultados de la auditoría señalarían que la gira FUTTTURA generó alrededor de 43 millones de dólares, de los cuales la artista habría percibido apenas 300.000 dólares.
- Distanciamiento personal: Crónicas televisivas señalan un corte en el diálogo con su círculo íntimo, al punto de no incluir a sus padres en los preparativos de su boda con el futbolista Rodrigo De Paul, programada para diciembre.
El caso reabre el debate en la industria sobre las disputas económicas en carreras de figuras que alcanzaron el estrellato en la adolescencia y delegaron el control administrativo en sus familias, trazando paralelismos con sonados precedentes internacionales como el de Britney Spears.
Avant Première / EFE










