El cineasta estadounidense regresa a las salas de cine con ‘Ice Cream Man’, la primera producción de su nuevo sello independiente, en la que reivindica el cine ‘gore’, la sangre real y la provocación frente al avance de la Inteligencia Artificial.
Los Ángeles — Fiel a su estilo visceral y sin cortapisas, el realizador estadounidense Eli Roth regresa a la gran pantalla con ‘Ice Cream Man’, una película de terror que busca rescatar la esencia más provocadora y explícita del género, lejos de las restricciones de los grandes estudios de Hollywood.
«Esta es mi oportunidad de decir que creo que tengo razón: la gente quiere ver películas de terror en las que no pueden creer lo que están viendo. Quieren sorprenderse, emocionarse y pasar la mejor noche de su vida en el cine», afirmó el director en entrevista con EFE.
Escrita por el propio Roth, la cinta se estrena como la carta de presentación de su nuevo sello productora, The Horror Section. La historia sitúa la acción en un idílico pueblo veraniego que se sumerge en el horror cuando un vendedor ambulante de helados comienza a repartir dulces a los niños con consecuencias espantosas.
La idea nació a partir de un recuerdo de la infancia que mutó con su paternidad: «¿Qué pasaría si hubiera algo siniestro y alguien pudiera usarlo para el mal? Es tan perturbador que ahí es donde creo que el horror se vuelve interesante», explicó.
Músculo artesanal frente a la IA y un guiño al público hispano
El filme se inserta en una etapa de renovación para el género de terror, donde la originalidad de propuestas independientes ha sabido conquistar la taquilla internacional. Para Roth, el uso de efectos prácticos y reales cobra hoy más valor que nunca frente a la irrupción de las nuevas tecnologías.
«La gente quiere cosas que sean reales. Obviamente la Inteligencia Artificial está llegando, pero es bastante consciente de que no hace sangre y gore«, sostuvo el cineasta, destacando el complejo rodaje que requirió a un centenar de niños y 20 especialistas en escenas de riesgo cubiertos de sangre. «Lo genial del género es que debe ser transgresor. Debe estar empujando un límite de algo que no se supone que debas ver», añadió.
A la hora de concretar el proyecto tras años de negativas por parte de la industria tradicional, el creador de Hostal destacó el respaldo constante de la audiencia hispanohablante a lo largo de su carrera, tras haber trabajado con figuras como Jay Hernandez, Ana de Armas y Camila Morrone.
Con su propia productora, Roth celebra haber recuperado la libertad creativa absoluta: «Ya no quería que me controlaran al detalle. En cuanto a las historias que quiero contar, no quiero límites», concluyó.
EFE











