La masiva puesta en escena, realizada en Cusco en el marco de los festejos oficiales del Inti Raymi, recreó los antiguos ritos de iniciación militar del Tahuantinsuyo con reclusos que confeccionaron su propio vestuario.
El arte y las tradiciones ancestrales se convirtieron en un motor de transformación dentro del sistema penitenciario peruano. Un grupo integrado por más de 400 personas privadas de la libertad protagonizó en la histórica ciudad de Cusco la obra teatral y musical ‘Llactaman Kutiriq Raymi 2026’, cuyo nombre se traduce del quechua como ‘Vuelve la fiesta a mi pueblo’. La colorida puesta en escena recreó minuciosamente los antiguos rituales de iniciación de la nobleza del imperio inca en conmemoración del Inti Raymi, la máxima celebración andina vinculada al solsticio de invierno en el hemisferio sur.
El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de Perú detalló que la obra se centró en representar las ceremonias del Tahuantinsuyo y las complejas pruebas de clasificación militar, consideradas por los historiadores como una suerte de «Olimpiadas incas» destinadas a seleccionar a los guerreros más aptos. Para lograr este despliegue, los reclusos de los pabellones de hombres y mujeres de Cusco completaron más de dos meses de rigurosa preparación continua, combinando extensos ensayos artísticos con entrenamiento físico y formación disciplinaria bajo la supervisión de profesionales de las áreas de seguridad y tratamiento de los penales.
La pieza recorrió momentos clave de la mitología incaica, comenzando por el ingreso del soberano junto a su séquito imperial, el despliegue de las tradicionales Danzas de los Cuatro Suyos y las competencias de destreza y resistencia extrema. Durante la función, los internos emularon los combates sagrados realizando carreras de velocidad, juegos de fuerza con cuerdas, torres humanas y saltos a través de aros de fuego, utilizando vestimentas ceremoniales inspiradas en la cultura autóctona que fueron confeccionadas íntegramente dentro de los talleres productivos textiles de la propia cárcel.
El ministro de Justicia de la nación, Luis Jiménez, elogió el orgullo de los internos por revalorizar la cultura del país y reconoció de forma especial el trabajo sostenido del director y coreógrafo Ernesto Miranda Concha, quien lidera el proyecto desde el año 2015. El evento, que tuvo sus primeros antecedentes en los talleres penitenciarios en el año 2010, ha experimentado un crecimiento sostenido en escala y ambición artística, logrando este año el respaldo directo de la Empresa Municipal de Festejos y Promoción Turística del Cusco para integrarse plenamente dentro del calendario de las actividades oficiales de las celebraciones jubilares de la ciudad.













