El anuncio se concretó durante una cumbre internacional en Accra donde diversos mandatarios africanos exigieron disculpas formales y reparaciones económicas por el comercio transatlántico de esclavos.
El proceso de restitución del patrimonio cultural africano sumó un capítulo trascendental. Los gobiernos de Alemania y los Países Bajos se comprometieron formalmente a devolver a Ghana cerca de 2.000 objetos de incalculable valor histórico y cultural que fueron saqueados de su territorio durante la época colonial. El ministro ghanés de Asuntos Exteriores, Samuel Okudzeto Ablakwa, celebró la resolución tras una conferencia de alto nivel celebrada en la capital del país africano, Accra, enfocada en analizar el impacto histórico de la esclavitud y el comercio transatlántico de personas.
Durante el encuentro diplomático, los embajadores de ambos países europeos presentaron un catálogo detallado de los tesoros patrimoniales que regresarán a su origen, entregando la documentación directamente al presidente de Ghana, John Dramani Mahama. A este movimiento se sumó la postura de Dinamarca, cuyo ministro de Asuntos Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, pidió disculpas públicas por el rol de su nación en el tráfico de esclavos y se comprometió a financiar la preservación de los castillos coloniales construidos en la región como un esfuerzo de buena fe para evitar el borrado histórico y promover la verdad.
Las autoridades ghanesas aplaudieron este cambio de conducta por parte de sus socios internacionales en Europa, vinculando directamente las devoluciones a la adopción de una reciente e histórica resolución de la Organización de las Naciones Unidas impulsada por Ghana, la cual calificó formalmente al comercio transatlántico de esclavos como el crimen más grave contra la humanidad. La conferencia internacional, desarrollada entre el 17 y el 19 de junio, contó con la participación de destacados líderes políticos como los presidentes de Liberia, Joseph Boakai; Namibia, Netumbo Nandi-Ndaitwah; y Senegal, Bassirou Diomaye Faye, junto a la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, y el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahamoud Ali Youssouf.
En una declaración conjunta de cierre, este bloque de mandatarios exigió disculpas formales y reparaciones financieras a las antiguas potencias coloniales que se beneficiaron del tráfico de personas. Asimismo, el documento final alertó que, si bien la trata transatlántica tradicional concluyó formalmente en el siglo XIX, en la actualidad persisten graves dinámicas de esclavitud moderna que se manifiestan de forma global a través del trabajo forzado, la trata de personas, la explotación infantil, los matrimonios forzados y la opresión impuesta por determinados Estados, obligando a mantener las alertas internacionales.












