El informe anual de la institución suiza sitúa al país con la mayor carga impositiva al consumo y los combustibles más costosos de la región junto a una baja inversión productiva, sumado a una preocupante tasa de desempleo juvenil y elevados aportes que reducen el ingreso líquido de los trabajadores.
Un reciente y exhaustivo reporte del IMD (International Institute for Management Development), una de las escuelas de negocios más influyentes del mundo con sede en Suiza, ha puesto bajo la lupa la estructura de costos de Uruguay. El estudio, titulado «Prosperity Rating 2026», revela que, si bien el país mantiene estándares destacados en gobernanza y estabilidad, enfrenta desafíos críticos que impactan directamente en la economía cotidiana y en las oportunidades de las nuevas generaciones.
El peso del IVA y los combustibles
De acuerdo con los datos estadísticos procesados por el centro de competitividad del IMD, Uruguay se posiciona en el lugar más desfavorable de la región en cuanto a impuestos al consumo. Con un IVA del 22%, el país ocupa el puesto 33 de 33 naciones analizadas, liderando el ranking de presión tributaria sobre las compras diarias en Latinoamérica y el Caribe.
A esto se suma el costo de la energía, un factor clave para la movilidad y la producción. El informe sitúa el precio de la gasolina en Uruguay en el puesto 29 de 31 países, confirmando que los uruguayos pagan una de las naftas más caras de todo el continente. Esta combinación no solo afecta el presupuesto familiar, sino que eleva los costos logísticos, presionando el precio final de bienes y servicios.
Freno al salario y falta de inversión
Otro de los puntos centrales del análisis es la brecha entre el sueldo bruto y lo que efectivamente recibe el trabajador. Uruguay registra aportes personales del 20%, situándose en el último lugar de la comparativa regional (puesto 32). Esta carga es señalada como un factor que reduce significativamente el ingreso líquido —el dinero «en mano»— frente al elevado costo de vida local.
A la presión sobre el bolsillo se suma una debilidad en la mirada a futuro: la Inversión Fija Bruta. Uruguay invierte solo el 15,59% de su PIB en formación de capital fijo (infraestructura y activos productivos), ocupando el puesto 26 de 33. Este dato, por debajo de la media regional, sugiere una fragilidad en la inversión necesaria para sostener la competitividad en los próximos años.
El impacto en las nuevas generaciones
Este escenario de altos costos e inversión moderada repercute especialmente en los jóvenes. Según el IMD, el desempleo en menores de 25 años en Uruguay alcanza el 26,58%, ubicando al país en el puesto 27 de 30. Esta cifra evidencia las dificultades estructurales para que las nuevas generaciones accedan a su primer empleo en una economía de costos elevados.
El IMD de Suiza es una institución académica independiente con casi 80 años de trayectoria, reconocida por el Financial Times como un referente mundial en el análisis de competitividad. A pesar de los indicadores de alto costo, el informe otorga a Uruguay una calificación general de A2 en prosperidad, gracias a su solidez democrática y transparencia, evidenciando una economía de fuertes contrastes entre la estabilidad institucional y la carestía de vida.
Semanario La Prensa en base al informe del IMD.
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