La mujer, de 69 años, completó todos los protocolos médicos requeridos tras la firma del consentimiento final. El procedimiento marca un hito en la historia de la salud pública tras la aprobación de la ley en el Parlamento.
En la jornada de hoy se llevará a cabo la primera muerte por eutanasia en nuestro país desde la aprobación de la normativa legal en octubre de 2025, la cual fue decretada para su aplicación el pasado mes de abril por el presidente de la República, Yamandú Orsi. Según se informó, el procedimiento se realiza tras cumplirse de forma estricta con todos los protocolos médicos y legales requeridos, sumado a la firma del consentimiento final por parte de la paciente.
La primera persona en ampararse a este derecho es una mujer de 69 años, paciente oncológica con cáncer de páncreas en fase terminal y metástasis avanzada en pulmón, riñones e hígado. Desde el diagnóstico de su enfermedad, la mujer se encontraba bajo la cobertura de cuidados paliativos, un área que también cuenta con regulación específica en el sistema de salud nacional.
El Parlamento aprobó de forma definitiva la Ley de Muerte Digna el 15 de octubre del año pasado tras una extensa votación en la Cámara de Senadores. Con esta legislación, Uruguay se consolidó como el tercer país de América Latina en despenalizar y regular la eutanasia, sumándose a los antecedentes de Colombia y Ecuador.
El texto de la ley busca garantizar el derecho de las personas a «transcurrir dignamente el proceso de morir». Para ello, despenaliza la eutanasia en personas mayores de edad, psíquicamente aptas, que atraviesen la etapa terminal de enfermedades incurables e irreversibles, o que padezcan a causa de ellas sufrimientos que consideren insoportables.
La normativa especifica que pueden ampararse a estas disposiciones los ciudadanos uruguayos, naturales o legales, así como los extranjeros que acrediten fehacientemente su residencia habitual en el territorio nacional.
Asimismo, el protocolo establece garantías estrictas para el proceso: quien decida recibir la muerte asistida debe solicitarlo personalmente a un médico y por escrito, firmando el documento en su presencia. En casos donde la condición física impida la firma, la ley prevé que otra persona mayor de edad pueda hacerlo, siempre bajo la presencia del solicitante y del profesional médico responsable.
Semanario La Prensa / EFE
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