En una ceremonia cargada de patriotismo y emoción, el pueblo de Treinta y Tres se volcó a las calles este domingo para participar del depósito de los restos de Juan Rosas, héroe nacional de la Cruzada Libertadora, en el mausoleo de la renovada Plaza 19 de Abril. El evento, que marcó un hito en la identidad local y nacional, contó con un despliegue de tradición y respeto que superó todas las expectativas.
Las actividades comenzaron a las 10:00 horas con un imponente desfile de caballería. Más de 600 jinetes y sociedades tradicionalistas provenientes de todos los rincones del país se dieron cita para escoltar la cureña que trasladaba los restos del héroe. La columna, encabezada por la caballería de los Blandengues, brindó un espectáculo único a lo largo de todo su recorrido, reafirmando el vínculo indisoluble entre el departamento y sus raíces gauchas.
El centro de la historia: Plaza 19 de Abril
Al mediodía, la multitud colmó la Plaza 19 de Abril, que lució sus recientes obras de renovación y la restauración del Monumento a los Treinta y Tres Orientales. Durante el acto solemne, los asistentes recibieron un obsequio de alto valor simbólico: souvenirs que contienen fragmentos originales del anterior monumento, permitiendo a cada vecino llevarse una pieza de la historia física de la plaza a sus hogares.
La ceremonia culminó con una salva de cañones que resonó en toda la ciudad, sellando el descanso definitivo de Juan Rosas en el mausoleo ubicado en la base del monumento.
«Orgullo de patria»
El Intendente de Treinta y Tres, Mario Silvera, expresó su profunda emoción a través de sus redes sociales, calificando la jornada como «histórica para el departamento y el país».
«Nuestra Plaza 19 de Abril volvió a vestirse de historia, de identidad y de pueblo. Gracias de corazón a cada vecino. Treinta y Tres, más que nunca, orgullo de patria», manifestó el jefe comunal.
El reconocimiento de la ciudadanía también se hizo sentir durante la jornada. Vecinos destacaron la gestión de la Intendencia en la recuperación del espíritu festivo de las fechas patrias. «Ha logrado que nuestras fechas patrias se vivan como debe ser», señaló una vecina al saludar a Silvera, felicitando además el amor puesto en la organización de este momento.
El evento contó con la presencia de destacadas autoridades nacionales y departamentales, quienes jerarquizaron un acto que, desde hoy, queda grabado en las páginas doradas de la historia de Treinta y Tres.
Fotos Facebook Intendente Mario Silvera
Juan Rosas: El legendario «Rubio Negro», último guardián de la Cruzada Libertadora
La historia de Uruguay no solo se escribió con pluma, sino también con el conocimiento profundo del territorio. En ese escenario surge la figura de Juan Rosas, conocido popularmente como el gaucho «Rubio Negro», un baqueano excepcional cuya vida atravesó tres siglos y los conflictos más determinantes de la formación del Estado uruguayo.
Nacido a fines del siglo XVIII, Rosas heredó el oficio de su padre, José Pedro Rosas, quien fuera el guía de José Artigas en sus tiempos de blandengue. Tras quedar huérfano a temprana edad, Juan Rosas perfeccionó su habilidad para leer el terreno, convirtiéndose en un baqueano de renombre.
Héroe de la Cruzada Libertadora
Su nombre quedó grabado para la posteridad como uno de los Treinta y Tres Orientales. Bajo el mando de Juan Antonio Lavalleja, participó en la Cruzada Libertadora de 1825 para expulsar al invasor brasileño. Su presencia en esta gesta está documentada en la lista oficial de Pablo Zufriategui y fue inmortalizada por el pincel de Juan Manuel Blanes: en el famoso óleo del desembarco, Rosas aparece al fondo (cuarto desde la izquierda) luciendo bota de potro, una cruz y un rosario.
Trayectoria Militar
- Guerra del Brasil: Se unió a las milicias republicanas, alcanzando el grado de sargento en 1827.
- Guerra Grande: Inicialmente defendió Montevideo con el Partido Colorado, pero en 1844 se pasó a las filas del general Manuel Oribe.
- El desafío de Rivera: Actuó bajo las órdenes de Dionisio Coronel persiguiendo a Fructuoso Rivera. Fue tal su destreza que el propio Rivera, frustrado por no poder capturarlo, sentenció: «Rubio o Negro, vivo o muerto, tengo que agarrarlo».
El ocaso de un centenario
Rosas se retiró al departamento de Cerro Largo, donde su carácter indómito se mantuvo intacto hasta el final. Se cuenta que, ya anciano, recibió a balazos a una comisión que pretendía entregarle dinero por caridad, rechazando cualquier ayuda que no fuera fruto de su esfuerzo.
Falleció el 30 de marzo de 1902 en el Paso del Dragón (hoy conocido como Plácido Rosas en honor a su hijo, el caudillo de Cerro Largo), superando los cien años de edad. Fue el último sobreviviente de la histórica expedición de los Treinta y Tres Orientales.
Legado actual: Sus cenizas, que representan el último suspiro de la generación que fundó la patria, descansan desde ayer en el mausoleo de la Plaza 19 de Abril en la ciudad de Treinta y Tres, cumpliendo así el ciclo de retornar al seno del pueblo por cuya libertad luchó.
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