Mikel Merino volvió a vestirse de héroe para anotar el 2-1 definitivo en un partido marcado por la lesión del arquero Thibaut Courtois y el accidentado debut del joven Senne Lammens. El combinado de Luis de la Fuente sufrió, pero se metió entre los cuatro mejores.
La selección de España se clasificó a las semifinales de la Copa del Mundo por segunda vez en toda su historia tras derrotar de forma agónica a Bélgica por 2-1. En un encuentro durísimo disputado ante más de 70.000 espectadores, el libreto de los octavos de final se repitió a la perfección: Mikel Merino saltó desde el banco de suplentes en el cierre del partido para rescatar al equipo y firmar un gol trascendental.
El trámite comenzó con un interesante duelo de extremos entre Lamine Yamal y Jérémy Doku, quienes se transformaron en las principales armas de peligro de sus equipos. España logró imponer condiciones a través de la tenencia del balón y, a los 30 minutos, Fabián Ruiz capturó un rebote de Thibaut Courtois en el área para decretar el 1-0 tras una gran jugada colectiva iniciada por el juvenil Yamal.
Sin embargo, la alegría ibérica no duró demasiado. En una desatención defensiva a los 41 minutos, Charles De Ketelaere anticipó a la zaga española tras un preciso centro de Timothy Castagne y cruzó un remate forzado que significó el empate belga. Con ese tanto, Bélgica logró derribar el muro defensivo de España, dejando en 649 minutos el récord de imbatibilidad histórica del arquero Unai Simón en los mundiales.
En el complemento, el partido entró en una meseta de menor fluidez, lo que obligó al entrenador Luis de la Fuente a mover rápidamente las piezas con los ingresos de Pedri y Ferran Torres. El quiebre definitivo del encuentro llegó por una situación imprevista en el arco rival: a los 71 minutos, el golero belga Thibaut Courtois debió retirarse sentido por una molestia muscular en su muslo izquierdo, propiciando el debut absoluto del joven Senne Lammens en el arco de Bélgica.
Cuando todo parecía indicar que la llave se estiraría de forma inevitable hacia el alargue, reapareció el oportunismo de Mikel Merino. Apenas dos minutos después de haber ingresado al terreno de juego, el mediocampista aprovechó un flojo e inesperado despeje del arquero debutante Lammens tras un disparo lejano de Pau Cubarsí y mandó la pelota al fondo de la red a los 88 minutos.
Con este agónico y festejado triunfo, España dejó atrás los fantasmas de viejas eliminaciones y se metió de lleno entre los cuatro mejores países del planeta, donde se medirá ante Francia manteniendo intacto el gran objetivo de bordarse su segunda estrella mundialista en el pecho.
Semanario La Prensa / EFE
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