El gobierno alertó que la guerra en Oriente Medio ya no es algo lejano y comenzó a encarecer los combustibles. Ahora, el temor es que el aumento llegue a la comida debido a la falta de fertilizantes y la suba de fletes, por lo que el país liderará una reunión de urgencia con países de la región para buscar soluciones.
Las alarmas se encendieron ante un escenario de «futuro incierto» para la economía y la mesa de los ciudadanos. El ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, advirtió que las consecuencias del conflicto en Oriente Medio ya golpean directamente el bolsillo de los uruguayos. Ante este hito, el país —que preside actualmente la CELAC— convocará a los equipos técnicos del bloque para intentar frenar la suba de precios.
«El ciudadano no puede pensar que esto está lejos de nuestras realidades. Lo tenemos ahí, ya lo estamos pagando«, afirmó el canciller de manera tajante. Lubetkin puso como ejemplo el aumento del 7% en los combustibles aplicado el pasado 1 de abril, pero advirtió que lo peor podría estar por venir si no se actúa de forma coordinada.
La preocupación central radica en el Estrecho de Ormuz, un paso marítimo por donde circula gran parte del petróleo y los fertilizantes del mundo. En las últimas semanas, el flujo comercial por esta zona cayó un 95% debido a la guerra.
Para nosotros esto es crítico: al no poder pasar los barcos, el costo de traer productos sube disparando el precio de los fletes. Pero además, un tercio de los fertilizantes mundiales dependen de esa vía, y si el campo no tiene insumos baratos, producir frutas, verduras y carne se vuelve mucho más caro.
El canciller destacó una cifra preocupante sobre cómo nos afecta esto: mientras que en países ricos los alimentos representan solo el 9% de lo que gasta una familia, en nuestra región esa cifra es mucho más alta. Por eso, un aumento pequeño en los precios internacionales es un riesgo que no podemos permitirnos en la canasta básica.
“Solo nuestro país tiene la capacidad de alimentar a 30 millones de personas; imaginemos el impacto de una región unida”, señaló Lubetkin al proponer que los países de América Latina dejen de trabajar aislados y usen la fuerza de la CELAC para proteger sus mercados internos.
Bajo este esquema de volatilidad internacional, se mantiene el esquema de ajustes mensuales en los combustibles implementado por la administración de Yamandú Orsi. Esta modalidad permite que el equipo económico monitoree el mercado global de forma constante, buscando que los impactos externos se procesen de manera gradual y no como un choque brusco para el consumidor local mientras dure el conflicto internacional.
Semanario La Prensa / EFE

Descubre más desde Semanario La Prensa
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.























