La Intendencia ya invirtió más de un millón de dólares y declaró la emergencia sanitaria en la Zona Oeste. Al día de hoy se registran 1.756 palmeras afectadas en todo el departamento, de las cuales la inmensa mayoría se encuentra dentro de predios particulares.
La Intendencia de Maldonado (IDM) lanzó un fuerte llamado a la responsabilidad de los particulares ante el avance del Picudo Rojo, un insecto cuya propagación amenaza con generar una pérdida irreversible en la identidad paisajística, turística y patrimonial del departamento. A pesar de que la administración local lleva invertido más de un millón de dólares en el combate de la plaga, la existencia de focos sin control en el sector privado está neutralizando los esfuerzos públicos y poniendo en riesgo de colapso incluso a los ejemplares de la vía pública que reciben tratamiento continuo.
Un censo realizado por la comuna para determinar la ubicación de los grandes grupos de palmeras reveló que el mayor porcentaje de estas especies se concentra en espacios de propiedad privada. Según el marco legal vigente tanto a nivel nacional como departamental, la IDM tiene responsabilidad operativa estricta únicamente sobre los ejemplares ubicados en el ornato público. Por este motivo, las autoridades remarcaron que resulta fundamental que los propietarios de terrenos y las empresas de paisajismo acompañen la campaña de control; de lo contrario, el departamento se encamina a un escenario de descontrol sanitario.
Los registros oficiales reflejan la magnitud del problema: actualmente hay 1.756 palmeras afectadas en todo Maldonado, pero de ese total apenas 198 pertenecen al ornato público, mientras que las restantes 1.558 están en órbitas privadas. Para las que se encuentran en espacios públicos, la Intendencia mantiene una estrategia continua basada en un sistema preventivo de piquetas al que recientemente se sumó la aplicación de duchas foliares.
La situación más crítica se localiza en la Zona Oeste de Maldonado, la cual ya fue declarada en estado de emergencia sanitaria. La densidad poblacional del insecto y el número de focos activos en las jurisdicciones de los municipios de Solís Grande, Pan de Azúcar y Piriápolis terminaron por desbordar las capacidades operativas autónomas de la Intendencia.
Ante este panorama, la IDM mantiene un intercambio constante de información y estrategias con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y con el Ministerio de Ambiente. Asimismo, las autoridades recordaron a la población que el vertedero de Pan de Azúcar es el único lugar técnicamente habilitado en todo el departamento para recibir y procesar de forma segura las palmeras afectadas por el Picudo Rojo.





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