A través de un convenio con el Mides, la institución comenzó a impartir el Tecnólogo en Gestión de Servicios de Tecnología Asistiva. La propuesta, única en el país, busca formar profesionales que trabajen con dispositivos de apoyo para personas con discapacidad y contará con prácticas directas en el CENATT.
UTU comenzó a brindar una nueva oferta educativa sin precedentes en el país: la carrera terciaria de Tecnólogo en Gestión de Servicios de Tecnología Asistiva. Esta formación, que tiene una duración de tres años, está orientada a formar profesionales capacitados para trabajar con tecnologías que ayuden a personas con discapacidad o limitaciones en su autonomía. En el mismo marco, se inauguró también la Formación Inicial Terciaria en Soporte Técnico de Productos de Apoyo Mecánicos, una propuesta de un año de duración enfocada específicamente en la reparación y mantenimiento de elementos como sillas de ruedas y camas.
La jornada de lanzamiento contó con la presencia de la directora general de UTU, Virginia Verderese; el ministro de Desarrollo Social (MIDES), Gonzalo Civila; el presidente de ANEP, Pablo Caggiani; el director de Gestión Académica, Fernando Ubal; y la directora del Programa de Educación Terciaria, Lorena Guillama. Las autoridades destacaron que la iniciativa se apoya en el trabajo del Centro Nacional de Apoyos Técnicos y Tecnológicos (CENATT), impulsando un ecosistema integral que articula formación, servicios y atención directa para cubrir la falta de profesionales en un área de demanda creciente.

Una respuesta a una necesidad histórica
La directora Virginia Verderese explicó que esta propuesta, única en el Uruguay, es fruto de un acuerdo interinstitucional con el MIDES. «Es la primera propuesta de este tipo en el país. A partir de hoy, estudiantes de Montevideo, pero luego en el resto del país, van a poder formarse en tecnologías asistivas», indicó. Asimismo, señaló la relevancia de la formación corta para la reparación de elementos mecánicos, una tarea que ya se realizaba en el país pero que carecía de una titulación específica o formación técnica formal.
Actualmente, la carrera de tres años cuenta con 30 personas inscriptas, mientras que la propuesta de un año registra 20 estudiantes. Verderese destacó la responsabilidad de formar tanto a jóvenes como a personas con experiencia laboral previa y a ciudadanos en situación de discapacidad que se sumaron a la propuesta. «Es una formación que el país no tenía, por lo que los estudiantes y profesores van a ser pioneros. Es una innovación educativa y una posibilidad de presentar una oferta necesaria para todos», concluyó la jerarca, mencionando que este proyecto es el resultado de un proceso de años iniciado en gestiones anteriores.
Tecnología al servicio de los derechos
Por su parte, el ministro Gonzalo Civila calificó el convenio como un paso fundamental para que la tecnología se ponga al servicio de las personas con discapacidad y de la sociedad en su conjunto. Según el secretario de Estado, estas iniciativas facilitan el acceso a derechos de ciudadanos que muchas veces encuentran barreras para aportar a la comunidad.
Civila resaltó además que la formación tendrá un alto componente práctico que se desarrollará dentro del CENATT. De esta manera, los estudiantes no solo completarán su aprendizaje académico, sino que brindarán apoyos técnicos y tecnológicos concretos para el centro durante su proceso de formación, asegurando un impacto directo en la atención de los usuarios desde el inicio de la carrera.
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