El Comando Central estadounidense justificó la ofensiva aérea y naval tras el ataque iraní a un portacontenedores en el estrecho de Ormuz, vía que Irán declaró cerrada. En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó proyectiles y drones contra instalaciones militares de EE. UU. en cinco países vecinos.
La tensión militar en Oriente Medio sumó un nuevo y crítico episodio en las últimas horas tras el colapso definitivo del alto el fuego que mantenían Estados Unidos e Irán. En una rápida sucesión de ofensivas durante la madrugada, ambas potencias ejecutaron ataques a gran escala en la región del Golfo Pérsico, lo que agrava la situación que ya se venía registrando desde la semana pasada tras el finiquito del memorando de entendimiento firmado en junio.
La nueva secuencia se desencadenó en el estrecho de Ormuz, donde la Armada iraní atacó un buque portacontenedores de bandera de Chipre, provocando un incendio en la sala de máquinas y dejando a un tripulante desaparecido. Tras el incidente, la Guardia Revolucionaria anunció el cierre del estrecho «hasta nuevo aviso» alegando desvíos de rutas autorizadas, y posteriormente confirmó el ataque a una segunda embarcación comercial en la misma zona.
La respuesta de Washington se ejecutó por orden directa del presidente Donald Trump. El Comando Central de EE. UU. (Centcom) informó el desarrollo de una ronda de ataques de precisión utilizando aviones de combate, drones y buques navales contra aproximadamente 140 objetivos militares dentro de territorio iraní. Los bombardeos, destinados a degradar la capacidad ofensiva de Teherán en el estrecho, provocaron detonaciones en localidades portuarias como Sirik, Bandar Abbas y en la provincia suroccidental de Bushehr, área donde se ubica una central nuclear.
Contraofensiva iraní hacia las bases estadounidenses
Pocas horas después de la incursión norteamericana, la República Islámica reivindicó una oleada de ataques con misiles balísticos y drones dirigida a bases e infraestructuras militares de Estados Unidos en diversos países de la región. De acuerdo con los comunicados oficiales emitidos por la Guardia Revolucionaria, sus proyectiles alcanzaron los centros de mando y hangares de la base aérea Príncipe Hassan en Jordania y de la base Al-Udeid en Catar.
Asimismo, las fuerzas armadas iraníes afirmaron haber golpeado sistemas de defensa antimisiles Patriot, estaciones de radar y depósitos de municiones estadounidenses en Kuwait y Baréin. La gravedad de la situación obligó al Ministerio del Interior bahreiní a activar las alarmas de emergencia para resguardar a la población civil, mientras que el Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos confirmó que sus sistemas de defensa aérea debieron activarse en distintas áreas del país para repeler los proyectiles procedentes de Irán.
Semanario La Prensa / EFE
Mundial 2026


















