El seleccionado persa rescató una igualdad en Los Ángeles en medio de un clima político tenso. Obligados por Washington a concentrar en México, los iraníes solo tienen permitido pasar una noche en suelo estadounidense por partido.
Las selecciones de Irán y Nueva Zelanda regalaron este lunes un ajustado y vibrante empate 2-2 en el Estadio de Los Ángeles, en el estreno de ambos combinados dentro del Grupo G de la Copa del Mundo 2026. Sin embargo, más allá de la paridad en el juego y del doblete del neozelandés Elijah Just, los focos del compromiso se concentraron en las severas restricciones políticas impuestas por el gobierno de Washington sobre la delegación asiática.
Debido a las tensiones diplomáticas, el gobierno de los Estados Unidos vetó los visados de gran parte del cuerpo técnico de Irán, lo que obligó al plantel a realizar su concentración mundialista en la ciudad de Tijuana, en México.
Bajo este insólito panorama, el equipo iraní solo cuenta con el permiso oficial de la Casa Blanca para pernoctar una sola noche en territorio estadounidense de forma previa a cada uno de sus encuentros, donde además se les habilita un campo de entrenamiento. Inmediatamente después de que el árbitro pita el final del partido, toda la delegación persa debe abandonar obligatoriamente el suelo norteamericano.
En lo estrictamente deportivo, el partido ante más de 70.000 espectadores fue un choque de fuerzas sumamente nivelado. Nueva Zelanda golpeó primero a los 7 minutos de juego gracias a Elijah Just, tras una asistencia del experimentado Chris Wood. Irán reaccionó y logró la igualdad a los 32 minutos por intermedio de Ramin Rezaeian, marchándose al descanso con un trámite de ida y vuelta.
En el complemento se repitió exactamente la misma fórmula de efectividad. Just volvió a adelantar a los de Oceanía a los 55 minutos firmando su doblete personal, pero la insistencia táctica de Irán tuvo su premio apenas nueve minutos después (64′), cuando Mohammad Mohebi mandó la pelota al fondo de la red para sellar el 2-2 definitivo.
El ambiente en las gradas del estadio californiano se mantuvo pacífico pero reflejó a la perfección el delicado contexto actual. En las tribunas convivieron los hinchas oceánicos con una afición iraní profundamente dividida entre los residentes locales que se manifestaron en contra del régimen de Teherán y aquellos que asistieron exclusivamente para respaldar a los futbolistas a pesar de todo, sin que se registraran incidentes.
Tras este debut con sabor a supervivencia en las difíciles condiciones logísticas impuestas, la delegación de Irán debió armar las valijas de forma inmediata para emprender el regreso a su base en México a la espera de la segunda jornada del grupo.
Semanario La Prensa / EFE
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