El Ejecutivo confirmó que mantiene conversaciones desde hace varios meses con Washington para recibir a extranjeros expulsados por motivos migratorios, aunque aclaró que aún no hay un acuerdo cerrado.
El Gobierno se encuentra en conversaciones con las autoridades de Estados Unidos sobre la posibilidad de recibir en el país a personas de distintas nacionalidades que sean deportadas de suelo estadounidense por razones migratorias.
Fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores confirmaron que se trata de un «diálogo abierto desde hace muchos meses», aunque enfatizaron que por el momento no existe ningún acuerdo cerrado ni firmado. Asimismo, desde Cancillería señalaron que el país no es el único de la región involucrado en estas tratativas, ya que Estados Unidos mantiene conversaciones similares con varias naciones de Latinoamérica y el Caribe.
El escenario se da en un contexto de fuerte flujo migratorio a nivel local. Según los datos del último censo, en nuestro país residen cerca de 120.000 migrantes —liderados por ciudadanos argentinos, venezolanos y cubanos—, estimándose que unas 44.000 personas nacidas en el exterior arribaron únicamente en el período 2018-2023.
Para atender esta situación, en 2024 se implementó el programa de Residencia por Arraigo, una medida respaldada por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) que permitió regularizar la condición de unos 20.000 migrantes, en su mayoría de origen cubano.
Sin embargo, el sistema de atención continúa bajo presión: durante 2025 se registraron más de 16.000 pedidos de refugio y, para abril de este año, Cancillería reconoció un acumulado de 30.000 solicitudes pendientes de tramitación, lo que representa, en palabras de la viceministra de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, «un desafío enorme» para el país.
Semanario La Prensa / EFE











