El entrenador y el capitán de Uruguay no ocultaron su disconformidad por el 1-1 ante Arabia Saudita en Miami. A pesar de valorar la rebeldía del segundo tiempo, el vestuario quedó con sabor a poco.
El empate 1-1 entre Uruguay y Arabia Saudí en el estreno del Grupo H de la Copa del Mundo 2026 dejó un clima de evidente disconformidad en la delegación charrúa. El seleccionador de la Celeste, Marcelo Bielsa, no pudo ocultar su enojo tras el pitazo final en Miami y concluyó de forma categórica que, más allá de la notable reacción del equipo en el complemento, el único objetivo trazado era quedarse con la victoria.
«El partido teníamos que ganarlo«, enfatizó con dureza el director técnico argentino, evitando poner el foco en la considerable mejoría futbolística que presentó Uruguay a partir de las variantes introducidas en el segundo tiempo.
Por su parte, el capitán Federico Valverde compartió el malestar general por el resultado en el Hard Rock Stadium. De todos modos, el mediocampista del Real Madrid prefirió rescatar y elogiar la fiera respuesta anímica de sus compañeros para cambiar la postura de un partido que venía sumamente cuesta arriba.
«Frustrados nos vamos pero, como capitán, me voy muy feliz con el trabajo de todos los compañeros«, expresó el portador de la cinta celeste al analizar el encuentro que cerró la primera fecha de la zona, la cual registra ahora un cuádruple empate exacto tras la igualdad previa entre España y Cabo Verde.
La «calentura» de Viñas y el lamento de Araújo
Otro de los que tomó la palabra tras el debut fue el delantero Federico Viñas. El atacante del Real Oviedo español admitió su profunda «calentura» por la cantidad de oportunidades manifiestas de gol que generó la Celeste en los minutos finales y que no pudieron concretarse frente a la portería de los Halcones Verdes.
«Siento calentura al final porque salimos decididos a buscar el gol de la victoria en el cierre. Tuvimos muchas oportunidades claras, pero lamentablemente no lo conseguimos«, declaró el futbolista de forma honesta.
Finalmente, el extremo Maximiliano Araújo, responsable de estampar el gol del empate a los 80 minutos tras capturar un rebote, reconoció que el plantel era plenamente consciente de la velocidad del rival en las transiciones de contragolpe.
«El partido fue muy parejo y sabemos perfectamente que todos los debuts en un Mundial son difíciles, pero la realidad es que merecíamos un poco más«, analizó el jugador del Sporting de Portugal, quien concluyó con una pizca de lamento admitiendo que su primer grito sagrado en una cita máxima «llegó un poco tarde» en el desarrollo del juego.
Semanario La Prensa / EFE
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