Tras el empate ante Nueva Zelanda, las autoridades obligaron al plantel a subirse a un avión de madrugada para volver a México sin dejarlos pasar la noche en Los Ángeles. El conflicto coincide con un anuncio clave de Donald Trump.
La participación de la selección de Irán en la Copa del Mundo 2026 sumó un nuevo capítulo de tensión extrafutbolística. Tras el empate 2-2 ante Nueva Zelanda en el debut del Grupo G, el director técnico del combinado persa, Amir Ghalenoei, arremetió contra la organización del torneo en Estados Unidos al asegurar que las autoridades los obligaron a abandonar el país de forma «inmediata», impidiéndoles quedarse una noche más en Los Ángeles para descansar.
«No sabemos por qué nos hacen volver a Tijuana (donde tienen su base de concentración) y es muy raro, porque otros están tomando nuestras decisiones«, disparó con evidente indignación el entrenador durante la rueda de prensa posterior al partido disputado en el Estadio de Los Ángeles.
Según detalló Ghalenoei, la delegación contaba originalmente con el permiso correspondiente para quedarse una noche extra en territorio californiano con el fin de facilitar la recuperación física de los futbolistas tras el desgaste del debut, y emprender el regreso a México recién a la mañana siguiente. «Sin embargo, a último momento no nos lo permitieron«, aseveró el DT, señalando este hecho como un obstáculo directo para el rendimiento de sus dirigidos.
Sin guardarse nada, el cuerpo técnico iraní calificó a su delegación como «la más oprimida de toda la Copa del Mundo«, debido a la inédita condición de verse forzados a subirse a un avión de madrugada apenas terminado el espectáculo, una exigencia restrictiva que los diferencia drásticamente del resto de los países competidores.
A pesar del malestar por el trato recibido por parte de las autoridades de Washington, Ghalenoei se tomó un momento para destacar y agradecer el comportamiento del público local. «Hubo muchísimos iraníes con distintas posturas políticas en las tribunas; nos alentaron con el corazón y creo que esa convivencia pacífica es una victoria para todos«, celebró el estratega.
La llegada del plantel persa a California se dio bajo un estricto e histórico marco geopolítico. De hecho, coincidió de forma exacta con el anuncio del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre la firma de un acuerdo con el gobierno de Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz, buscando poner fin a un severo conflicto diplomático y militar que se había extendido por más de tres meses.
Semanario La Prensa / EFE
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