El Club Atlético Peñarol comunicó el fallecimiento del histórico exfutbolista a los 60 años de edad. «Coquito» ganó dos Copas Libertadores y la Copa Intercontinental con el club durante la década del 80.
El fútbol uruguayo y la parcialidad carbonera despiden a Daniel “Coquito” Rodríguez, una figura que dejó una huella imborrable en la institución. A través de un comunicado oficial, Peñarol lamentó la pérdida, a los 60 años, de quien defendiera la camiseta del club en 174 partidos oficiales, logrando una de las trayectorias más laureadas de la historia del club.
Rodríguez fue protagonista de la época dorada, integrando los planteles campeones de la Copa Libertadores en 1982 y 1987, además de formar parte del equipo que alcanzó la cima del mundo al ganar la Copa Intercontinental en 1982. A nivel local, conquistó tres Campeonatos Uruguayos.
La historia de «Coquito» fue la de un futbolista de raza que venció la adversidad. Según recordó el periodista Marcelo Decaux en El Observador, Daniel se crió en el Buceo, hijo de un basurero y una limpiadora, y llegó a debutar en la Primera de Peñarol con apenas 14 años. En sus comienzos, la falta de recursos era tal que jugaba con zapatos prestados por un amigo, mientras soñaba con las hazañas que luego cumpliría en el Estadio Centenario y en Japón.
Su fanatismo por Peñarol fue absoluto desde niño. Se cuenta que desde Nacional lo fueron a buscar diez veces a su casa, pero él se escondía y le pedía a su padre que dijera que no estaba, porque su único deseo era vestir la aurinegra. Con solo 16 años, ya era campeón del mundo, un récord de precocidad casi inalcanzable.
En su paso por Europa dejó actuaciones memorables, como cuando le anotó dos goles al PSV de Ronald Koeman en un trofeo Joan Gamper, despertando incluso el interés del Barcelona de Johan Cruyff.
Ese vínculo con el fútbol internacional se mantendría años después a través de su hijo, Álvaro «Toro» Rodríguez. Daniel vivió con orgullo la formación de su hijo en la cantera del Real Madrid, donde el joven delantero llegó a debutar y marcar con el primer equipo merengue antes de su actual paso por el Elche.
Para «Coquito», la carrera de su hijo tenía un significado especial: según relató a El Observador, su gran asignatura pendiente había sido la selección uruguaya debido a las lesiones, por lo que mantenía la esperanza de que Álvaro lograra cumplir aquel sueño que para él quedó frustrado.
En sus últimos años, Rodríguez había dado un giro espiritual a su vida, dedicándose a evangelizar y compartir su testimonio, siempre recordando con gratitud los consejos de figuras como Fernando Morena, su «padre futbolístico».
«A sus familiares, excompañeros y amigos, el apretado abrazo en tan difícil momento«, expresó Peñarol, despidiendo a un jugador que hoy pasa a formar parte de la memoria eterna del club.
El Club Atlético Peñarol lamenta el fallecimiento de Daniel “Coquito” Rodríguez, gloria de nuestra Institución.
— PEÑAROL (@OficialCAP) May 11, 2026
Campeón de la Copa Libertadores en 1982 y 1987, integrante del plantel campeón Intercontinental en 1982, ganador de 3 Campeonatos Uruguayos, “Coquito” defendió nuestra… pic.twitter.com/yyDiOaCyNV
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