Durante la presentación de un informe del PNUD, el presidente Yamandú Orsi destacó la fortaleza institucional del país, pero alertó sobre el avance de la polarización en la región. «La tendencia a los extremos es una realidad que se respira en esta zona«, afirmó el mandatario.
En el marco de la presentación del informe «Democracia y Desarrollo en América Latina y el Caribe 2026», elaborado por el PNUD, el presidente Yamandú Orsi reflexionó sobre el estado de la salud política de Uruguay. Si bien manifestó su conformidad con la estabilidad que mantiene el país, advirtió que no se debe dar por sentada: «No quiere decir que estemos vacunados contra algunas de las afecciones que la convivencia democrática está teniendo«, señaló.
El mandatario hizo hincapié en que, aunque en Uruguay se percibe como algo natural el diálogo entre diferentes fuerzas políticas, en el resto del mundo se ve como una «rareza«. Orsi recordó instancias como sus viajes junto al expresidente Luis Lacalle Pou y Julio María Sanguinetti, destacando que esos vínculos personales son, muchas veces, los que terminan «salvando situaciones que parecían insalvables«.
Para Orsi, el mayor riesgo actual es la polarización que afecta a la región. «No existe vacuna y la tendencia a los extremos también es una realidad que uno respira en esta zona del planeta«, enfatizó, haciendo un llamado a cuidar los ámbitos de diálogo para evitar el debilitamiento de las instituciones.
El presidente subrayó la importancia de trasladar esta discusión a los ámbitos educativos, buscando que las nuevas generaciones comprendan el valor de la convivencia pacífica y el respeto institucional más allá de los colores partidarios.
El informe del PNUD que dio pie a estas declaraciones arroja datos preocupantes para el continente. Según el documento, las democracias de América Latina y el Caribe no están cayendo por golpes de Estado tradicionales, sino que sufren un deterioro gradual desde adentro, producto del debilitamiento de sus instituciones y de un avance económico que no logra traducirse en una mayor legitimidad del sistema político para la ciudadanía.
En este contexto, Uruguay sigue siendo puesto como ejemplo de continuidad, aunque las palabras de Orsi funcionaron como un recordatorio de que la democracia es una construcción diaria que requiere voluntad política de todas las partes.
Semanario La Prensa / EFE
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