Un hombre de 63 años, conocido como el “paciente de Oslo”, alcanzó la remisión completa del virus. El éxito del procedimiento, que utilizó una mutación genética de un donante familiar, marca un punto de inflexión en la medicina moderna.
Una noticia histórica sacude al mundo de la medicina: se ha confirmado oficialmente la curación del décimo paciente con VIH en la historia. Este nuevo éxito científico, protagonizado por un hombre de 63 años, demuestra que la erradicación del virus es una realidad cada vez más tangible a través de procedimientos de alta complejidad.
El caso, revelado por la revista científica Nature Microbiology, detalla cómo el «paciente de Oslo» logró vencer la enfermedad tras recibir un trasplante de células madre. Lo más sorprendente de este hito es que el donante fue su propio hermano, quien portaba de forma natural una mutación genética llamada CCR5-delta 32, la cual funciona como un candado que impide que el VIH infecte las células del cuerpo.
Un avance sin precedentes
A diferencia de los primeros casos registrados hace más de una década, este nuevo hito aporta datos fundamentales sobre la viabilidad del tratamiento en personas adultas y de edad avanzada. El paciente, que convivía con el virus desde hace 20 años, dejó de tomar su medicación antirretroviral hace dos años y, tras un seguimiento exhaustivo, los médicos confirmaron que no hay rastro detectable del virus en su organismo.
El impacto en la ciencia actual
Este décimo caso permite a los investigadores internacionales identificar patrones científicos claros. «Que hoy haya diez pacientes en remisión no es casualidad, es el resultado de más de una década de investigación», señalaron los expertos vinculados al estudio liderado por el Hospital Universitario de Oslo y el Instituto IrsiCaixa de Barcelona.
Si bien este trasplante de células madre es un procedimiento complejo que actualmente se realiza en pacientes que también padecen cáncer de sangre, el éxito abre la puerta a nuevas terapias génicas. El objetivo final de la comunidad científica es poder «imitar» esta mutación genética en cualquier persona infectada, eliminando la necesidad de trasplantes agresivos y acercando la cura definitiva a los millones de personas que viven con el virus en todo el mundo.
Este avance refuerza la esperanza de que, en un futuro cercano, la ciencia logre estandarizar tratamientos que permitan la remisión total del VIH de forma masiva.
Semanario La Prensa / EFE
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