A través de un mensaje grabado mientras el Congreso debatía su destitución, el mandatario formalizó su dimisión; la crisis estalló tras la intervención y disolución de la entidad financiera vinculada a su figura, que congeló los fondos de casi tres millones de clientes y manejaba recursos del Estado. Se espera que asuma el vicepresidente Pedro Alliana.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó este jueves su renuncia a la jefatura de Estado, forzado por el inminente juicio político en el Congreso Nacional y arrastrado por el colapso financiero de Ueno bank, entidad a la que ha estado vinculado y cuya caída desató una profunda crisis institucional.
El desenlace se precipitó mientras la Cámara de Diputados sesionaba de forma extraordinaria: cuando el debate entre los legisladores ya superaba las dos horas, Peña resolvió difundir un video en la red social X para comunicar su dimisión. El mandatario permanecía sin actividad oficial presencial desde el martes, cuando la autoridad monetaria dispuso la intervención de la firma.
«Ninguna persona está por encima del Paraguay»
«He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas», afirmó Peña en el inicio de su discurso.
Visiblemente afectado, el saliente gobernante reconoció atravesar «uno de los momentos más difíciles» de su vida y buscó enfocarse en la situación de los ahorristas: «También quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado. Nunca fue mi intención defraudar la confianza que depositaron en mí (…) Hoy mi prioridad es una sola: la tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus ahorros en nuestro sistema financiero».
En esa línea, remarcó la urgencia de que los resortes estatales contengan el daño: «Mi mayor deseo es que se garantice la devolución de esos recursos, que el Fondo de Garantía de Depósitos cumpla su finalidad y que se protejan los fondos públicos y los recursos que pertenecen a todos los paraguayos. Ningún cargo es más importante que la estabilidad de la República. Ninguna persona está por encima del Paraguay», concluyó, antes de asegurar que será la historia la encargada de juzgar los hechos.
Descalabro bancario y sucesión presidencial
El detonante de la caída del gobierno fue la intervención y proceso de liquidación de Ueno bank resuelta por el Banco Central del Paraguay. El organismo regulador detectó que el índice de solvencia de la entidad se había desplomado por debajo del 50 % del mínimo legal exigido tras ajustes contables en sus balances durante un plan de regularización.
La resolución del banco —patrocinador de la selección paraguaya y torneos locales— dejó congelados los ahorros de miles de usuarios en una entidad con 2,9 millones de clientes, en un país de 6,1 millones de habitantes. El impacto escaló a terreno político al denunciarse que el banco recibió fondos millonarios de diversos entes estatales durante la presidencia de Peña, entre ellos del Instituto de Previsión Social (IPS), que administra las jubilaciones de los trabajadores.
A raíz de la crisis, el mandatario debió suspender a último momento su viaje a Madrid para participar en la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.
Tras formalizarse la salida de Peña, la Constitución paraguaya habilita el proceso de sucesión en el Poder Ejecutivo, donde se prevé que el vicepresidente de la República, Pedro Alliana, asuma la presidencia para completar el período.
Semanario La Prensa con información de EFE
Mensaje del Presidente de la República, Santiago Peña, al pueblo paraguayo. https://t.co/RBz6IfFV9L
— Santiago Peña (@SantiPenap) November 5, 2026












