Quince años de trabajo, una vida compartida y un sueño construido en familia. La inesperada partida de nuestro director nos obliga a detenernos para asimilar el dolor y reorganizarnos, pero no apagará este medio de comunicación que tanto amó y al que dedicó gran parte de su vida.
Hay noticias que nunca quisiéramos tener que escribir. Noticias que nos encuentran sin palabras, con el corazón roto y tratando de comprender una realidad que parece imposible de aceptar.
Hoy nos toca hacerlo desde el otro lado, desde el lugar de quienes habitualmente informamos, pero que esta vez necesitamos detenernos para encontrar fuerzas y asimilar uno de los golpes más duros de nuestras vidas.
El domingo 25 de octubre, a las cuatro de la madrugada, un infarto se llevó inesperadamente a Gerardo Debali, nuestro director, periodista, fotógrafo y, por encima de todo, mi compañero de vida durante más de 40 años. Se fue mi esposo, mi amigo, mi socio, mi mano derecha y ese hombre con el que compartí sueños, dificultades, proyectos y tantas luchas. Se fue el padre de nuestros hijos, Emiliano y Diego, y el pilar de esta familia que siempre supo salir adelante trabajando unida.
Este momento es doblemente doloroso. Hace apenas dos semanas me tocó despedir a mi madre, que también fue una madre para Gerardo. Todavía estaba intentando asimilar esa pérdida cuando llegó esta nueva despedida, inesperada y tan difícil de aceptar. En tan poco tiempo, me toca decirles adiós a dos personas fundamentales en mi vida. Cuesta encontrar palabras y fuerzas en medio de tanto dolor.
Su partida nos dejó un dolor inmenso, difícil de poner en palabras. Gerardo estaba en uno de los mejores momentos de su vida: feliz, lleno de proyectos, con ganas de seguir creciendo, trabajar, viajar, vivir muchos años y dejar una huella en quienes lo acompañaron desde el otro lado de cada página, fotografía y noticia.
Por eso, su ausencia nos resulta tan difícil de comprender.
Quince años construyendo un sueño juntos
Hace 15 años, Gerardo y yo comenzamos a construir este medio de comunicación que hoy conocemos como Semanario La Prensa. Empezamos de a poco, con mucho esfuerzo y la convicción de que era posible crear un medio del interior a la altura de los desafíos del periodismo.
No fue fácil. Mantener un medio de comunicación en el interior exige una entrega que muchas veces no se ve. Detrás de cada edición, nota, transmisión y publicación hay jornadas interminables y personas que hacen de todo para que la información llegue a sus lectores.
En nuestra empresa familiar, muchas veces somos periodistas, fotógrafos, diagramadores, responsables de la web, administrativos, impresores y todo lo que haga falta para que La Prensa siga funcionando. Comenzamos Gerardo y yo, y con el tiempo se sumaron nuestros hijos, Emiliano y Diego, que también forman parte de esta historia.
Fuimos creciendo paso a paso, superando dificultades, aprendiendo sobre la marcha y apostando siempre a mejorar. Hubo sacrificios y desafíos que enfrentamos juntos, contra viento y marea.
Gerardo estuvo al frente de ese camino. Era nuestra cara visible, la persona que llevaba a La Prensa consigo a cada lugar, orgulloso de lo que habíamos construido. Tenía una manera propia de ejercer el periodismo, de acercarse a la gente y de mostrar la realidad que lo hacía único.
Su pasión era contar lo que pasaba
Gerardo tenía una enorme pasión por el periodismo y por mostrar todo lo que acontecía en Piriápolis, Pan de Azúcar, Solís Grande, Maldonado y el resto del país. Le importaban las grandes noticias, pero también las historias cotidianas que forman parte de la vida de una comunidad.
Quería que La Prensa fuera un medio completo, presente y cercano: que llegara a los vecinos, acompañara a las instituciones y mostrara tanto los logros como los problemas y necesidades de nuestra gente.
Esa vocación lo llevó más allá de nuestras fronteras. En sus viajes y coberturas internacionales siempre tuvo presente a Uruguay, a nuestra región y a nuestros deportistas. Trabajó para que lo nuestro también tuviera un lugar en escenarios internacionales, llevando el nombre de nuestra tierra a lugares que alguna vez parecían lejanos.
En este camino, Gerardo fue nuestro chofer, quien tomó el volante y marcó el rumbo. Nosotros fuimos aprendiendo, acompañándolo y trabajando a su lado. Muchas veces nos tocó resolver dificultades, cambiar de dirección y volver a empezar, pero siempre seguimos adelante.
Sabemos que nuestro trabajo despierta opiniones diversas. La Prensa es querida, cuestionada, reconocida y criticada, como ocurre con cualquier medio presente todos los días. Pero ahí estuvimos y ahí queremos seguir estando: informando, haciendo periodismo y cumpliendo con nuestros lectores.
Porque detrás de cada noticia hubo una familia que creyó en este proyecto y puso gran parte de su vida en hacerlo posible.
«Amigos de Semanario La Prensa, la noticia nos convoca»
Hay una frase de Gerardo que, con el paso de los años, se convirtió en parte de su identidad: «Amigos de Semanario La Prensa, la noticia nos convoca».
Cuántas veces la escucharon nuestros lectores y se la repitieron cuando lo encontraban en la calle, en una cobertura, en un evento o en cualquier rincón de nuestra querida región. Hoy, al ver cuánto cariño despertó su partida, comprendemos aún más cuánto significaban esas palabras para quienes lo conocieron.
Gerardo era la cara visible de este medio y quería seguir siéndolo. Tenía su estilo, su entusiasmo, su manera de llegar a la gente y esa necesidad permanente de estar donde ocurrían las cosas. Por eso sabemos que será imposible reemplazarlo. Sus vivos, su presencia, su voz y esa forma tan suya de contar lo que veía dejarán un vacío que no se llena de un día para otro.
No pretendemos hacerlo ni intentaremos ser él. Gerardo es irremplazable.
Pero nos queda su legado: todo lo que nos enseñó, lo que construimos juntos, los miles de kilómetros recorridos, las coberturas realizadas, las páginas publicadas y el vínculo que supo construir con sus lectores, colegas y amigos.
Gracias por tanto cariño
En estos días recibimos innumerables mensajes, llamadas, saludos y muestras de afecto que nos han sostenido en medio de un dolor difícil de explicar.
A nuestros familiares y a esos amigos que son hermanos, que han estado cerca y nos acompañan hasta hoy, gracias por ayudarnos a atravesar estas horas en las que, muchas veces, levantarse y seguir parece imposible.
Gracias también a cada lector que nos escribió, a quienes se acercaron, compartieron sus recuerdos y nos hicieron llegar su cariño y reconocimiento.
Queremos agradecer especialmente a los colegas y medios de comunicación que difundieron la noticia de su fallecimiento y dedicaron su tiempo y sus palabras a recordar su trayectoria y calidad humana. Gracias a FM GENTE, Punta News, Portada Punta, Cadena del Mar, Radio RBC, Montevideo Portal, El País y a tantos otros medios, periodistas y comunicadores que se hicieron eco de su partida.
Nuestro agradecimiento también a los municipios de Piriápolis y Pan de Azúcar, así como a las distintas instituciones, organizaciones y autoridades que nos hicieron llegar sus condolencias y expresiones de afecto. Una mención especial a la Banda Municipal de Maldonado por el sentido y emocionante video que dedicó a Gerardo, un homenaje que nos llegó al corazón. Cada gesto de cercanía y cada palabra de reconocimiento hacia él nos acompañan y nos ayudan a sentirnos sostenidos en este momento tan doloroso.
Leímos cada mensaje y homenaje con el corazón apretado. Nos emocionó conocer tantas historias y palabras generosas sobre Gerardo. Quienes destacaron su disposición para compartir, su compañerismo, su generosidad y su voluntad de ayudar a otros colegas hablaron del hombre que conocíamos muy bien: siempre dispuesto a colaborar, compartir información y tender una mano, sin mezquindades ni egoísmos.
Saber que dejó esa huella y que su trabajo fue valorado nos da, en medio de tanta tristeza, un pequeño alivio para el alma.
Gracias, de corazón, por acompañarnos. No tenemos palabras suficientes para agradecer tanto cariño.
La Prensa seguirá adelante
Esta semana, Semanario La Prensa hace una pausa. Necesitamos detenernos, procesar lo sucedido y reorganizar todo lo que implica continuar con un medio de comunicación que durante 15 años tuvo a Gerardo al frente.
No es una despedida de nuestro trabajo ni de nuestros lectores. Es una pequeña pausa necesaria ante una pérdida que nos cambió la vida.
Poco a poco iremos retomando nuestras tareas, publicaciones, notas periodísticas, coberturas, eventos y todo aquello que forma parte de nuestro compromiso con la comunidad. Lo haremos a nuestro ritmo, aprendiendo a trabajar con esta ausencia y encontrando nuevas fuerzas para continuar.
No será igual. Nos faltará Gerardo en cada jornada, decisión y momento en que buscábamos su mirada, su opinión o su manera de resolver las cosas.
Pero seguiremos. Por él, por nosotros, por nuestros hijos y por todos aquellos que, durante estos 15 años, confiaron en La Prensa y la hicieron parte de sus vidas.
Somos una empresa familiar. Seguimos siendo Rosana Escoz, Emiliano Debali y Diego Debali, unidos por una historia y por un proyecto que no vamos a abandonar. Nos toca continuar el camino sin quien tantas veces llevó el volante, pero con la responsabilidad de cuidar todo lo que construimos juntos.
Gerardo quería dejar un legado. Quería que su trabajo perdurara, que La Prensa creciera y que sus lectores siguieran encontrando en estas páginas y plataformas un medio cercano, comprometido con su gente y dispuesto a informar.
Ese legado queda en nosotros, en nuestros hijos, en cada compañero de camino, en nuestros lectores y en cada persona que alguna vez encontró en Gerardo a un periodista dispuesto a contar su historia.
Hoy, martes 27 de octubre, a las 14 horas, despediremos a nuestro director, esposo, padre y amigo en una recepción íntima, rodeados de quienes nos acompañan en este momento de dolor. A partir de ahí, nos tocará aprender a convivir con su ausencia y encontrar la manera de seguir adelante.
Me cuesta imaginar este camino sin mi compañero de más de 40 años. Peleamos juntos tantas veces, trabajamos codo a codo, atravesamos dificultades y celebramos cada pequeño logro como una conquista de los dos. Hoy me toca continuar junto a nuestros hijos, sosteniendo aquello que tanto amamos y que tanto nos costó construir.
No sé cuánto tiempo nos llevará recuperar las fuerzas. Sí sé que no vamos a tirar por la borda tantos años de esfuerzo, sueños y trabajo.
Semanario La Prensa va a seguir. Con el mismo compromiso con nuestros lectores, la misma voluntad de informar y el recuerdo permanente de quien fue su motor, su guía y su cara más visible.
Gerardo, nuestro querido Gerardo, seguirá estando en cada página, noticia, cobertura y rincón de este medio que fue parte de su vida.
Porque hay personas que dejan una huella imposible de borrar. Y hay historias que, aunque cambien para siempre, merecen seguir siendo contadas.
Esta es la nuestra.
Gracias a todos por acompañarnos, por quererlo y por ayudarnos a sostenernos cuando más lo necesitamos.
Hasta siempre, Gerardo.
Rosana Escoz, Emiliano Debali y Diego Debali
Semanario La Prensa



































