El 5 de noviembre de 1890, el pionero firmó en Pan de Azúcar la escritura de 1.815 hectáreas que dieron origen al «Balneario del Porvenir», transformando para siempre la costa de Maldonado.
Este jueves 5 de noviembre se conmemoran 136 años de un hito determinante en la conformación del departamento: la rúbrica del documento que marcó el punto de partida formal del proceso fundacional de Piriápolis.
La fecha evoca el 5 de noviembre de 1890, jornada en la que Francisco Piria formalizó en la ciudad de Pan de Azúcar la adquisición de 1.815 hectáreas de campo pertenecientes a Manuel María Brum y Nícida Olivera, hija del coronel Leonardo Olivera. Esas fracciones de tierra constituían la base territorial sobre la cual se proyectaría y edificaría la ciudad balnearia.
A partir de esa compra comenzó a plasmarse la visión del empresario y pionero, quien concibió un centro turístico a escala internacional inspirado en los principales balnearios de la costa europea. La propuesta integró un modelo productivo integral que combinó emprendimientos agrícolas, viñedos, olivares, viveros y la explotación intensiva de las canteras de granito en los cerros circundantes, obras que moldearon de forma radical la fisonomía de la comarca.
En 1893, Piria inició formalmente el trazado del núcleo urbano bajo la denominación original de «Balneario del Porvenir». Con el avance de los años, el enclave fue sumando sus construcciones más representativas: la residencia señorial del Castillo de Piria, el primer Hotel Piriápolis, la traza de la Rambla de los Argentinos, las instalaciones portuarias y, finalmente en 1930, el Argentino Hotel.
A 136 años de aquella firma histórica, Piriápolis mantiene viva la impronta de su fundador en su trama urbana, su riqueza patrimonial y un entorno natural que define la identidad de la zona oeste de Maldonado.













