«Si nuestra meta es pensar un proyecto de restaurante con sillas, eso es tanta plata que yo no sé si abundan inversores para eso. Nadie viene a perder plata», sentenció el legislador. En el marco del acto central por el 201.º aniversario del Desembarco de los 33 Orientales en Piriápolis, el diputado Diego Echeverría se refirió a la preocupante situación del complejo de Aerosillas, actualmente fuera de servicio. Con un tono pragmático, el legislador puso en duda la viabilidad de recuperar el sistema bajo sus parámetros tradicionales y advirtió que la insistencia en un modelo «ideal» podría condenar al predio al abandono definitivo.
Para Echeverría, la falta de interesados en la licitación radica en la enorme exigencia económica que supone un proyecto que combine gastronomía de alta gama con un sistema de elevación mecánica, lo que aleja cualquier posibilidad de reapertura en el corto plazo.
El diputado calificó como una «lástima» el estado de deterioro del complejo y apeló a una máxima familiar para graficar el estancamiento del proyecto: «Lo ideal es enemigo de lo bueno». Según su visión, el mayor obstáculo para la recuperación es centrarse exclusivamente en reconstruir el modelo histórico.
«Si nuestra meta es pensar un proyecto de restaurante con sillas, eso es tanta plata que yo no sé si abundan inversores para eso. Nadie viene a perder plata», sentenció el legislador.
Echeverría hizo hincapié en los altísimos costos operativos y de mantenimiento que implica un servicio de transporte por cable, especialmente en lo que respecta a la seguridad técnica y la calidad de las lingas. En este sentido, cuestionó si es realista esperar que un privado logre recuperar una inversión de millones de dólares basándose únicamente en el flujo de tickets de las aerosillas.
¿Un cambio de identidad para el Cerro San Antonio?
Uno de los puntos más agudos de sus declaraciones fue la invitación a la comunidad y a las autoridades a repensar el atractivo turístico del emblemático cerro. Echeverría sugirió que las aerosillas podrían ser parte de una etapa ya superada de la ciudad.
- Nuevos modelos: Mencionó el éxito de propuestas de turismo aventura, como el «Jumping», que ha logrado funcionar con éxito sin estar inicialmente en el radar tradicional.
- Recuperación por partes: Propuso evaluar la concesión de «otro tipo de entretenimiento o atractivo» que permita rescatar el predio de forma escalonada, en lugar de aguardar por una obra integral que no llega.
«Capaz que las aerosillas son parte de una cultura de los 80 y los 90 de Piriápolis y capaz que para el 2027 tenemos que pensar en otra cosa. Si esperamos a que alguien venga a poner los trenes y la aerosilla, vamos a seguir esperando 30 años más porque no dan los números», advirtió con firmeza.
Para finalizar, el diputado insistió en que el primer paso urgente debería ser rescatar la infraestructura del restaurante inferior, a la cual calificó como «espectacular». Sin embargo, reiteró que si se mantiene una postura rígida que exija el regreso de las sillas como condición innegociable, el destino del complejo del Cerro San Antonio seguirá siendo el deterioro y el olvido.
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