Un gol de Mikel Merino en el minuto 91 selló el triunfo de la Roja en Dallas. Con este resultado, el combinado dirigido por Luis de la Fuente avanzó a los cuartos de final del torneo y puso fin a la ilusión del capitán luso.
El oportunismo de Mikel Merino, tal como ocurrió en los cuartos de final de la Eurocopa 2024 ante Alemania, apareció este lunes en Dallas para decantar en el minuto 91 a favor de España los octavos de final del Mundial ante Portugal (0-1). En un duelo de gigantes donde la Roja dominó, perdonó y sufrió, el equipo se agarró de nuevo a un ‘6’ que ha mutado definitivamente en ‘9’ para mantener vivo el sueño de la segunda estrella y acabar con el de Cristiano Ronaldo.
En la batalla del centro del campo se impuso Rodri. El madrileño recuperó el nivel que le hizo ganar el Balón de Oro y que perdió desde que sufrió una grave lesión de rodilla en septiembre de 2024. Titular indiscutible en todo el Mundial, pero en el foco de la crítica por su rendimiento, recibió la defense a ultranza de su seleccionador y compañeros. Este lunes, brilló de nuevo.
El partido pedía aplomo y calma frente a frente entre dos selecciones favoritas a ganar el Mundial. Y Rodri fue el foco. En los primeros 20 minutos aportó tres robos, pleno en cada entrada y clarividencia con el balón. En el minuto 16 le sirvió un pase filtrado a Lamine Yamal en el único descuido de un Nuno Mendes que se fue al ataque y no retornó. El juvenil vio lejos a su perseguidor sobre el césped natural, cosido con nylon, del estadio de Dallas, pero volvió a pecar de un fallo recurrentemente visto en el torneo: mala definición con un disparo centrado y blando que despejó Diogo Costa.
Instantes después, el guardameta portugués firmó la parada del partido a un disparo de Álex Baena que buscaba la escuadra del palo largo. El balón no cogió la altura esperada y Diogo Costa se lució con una estirada a mano cambiada. Fue el segundo aviso de España. El primero, en el minuto 8, estuvo en las botas de un Mikel Oyarzabal infalible hasta la fecha, pero falló un mano a mano disparando directamente fuera. La ocasión fue generada por la lucidez de Dani Olmo, demostrando de nuevo que es el futbolista con más chispa con balón en este Mundial y el enlace ideal mientras Pedri sigue con la luz apagada.
España dominó y fue mejor en la primera parte, pero aún así sufrió ante la entidad del rival. Unai Simón tuvo su trabajo más exigente en lo que va de torneo: en el minuto 37 le sacó un cabezazo a Joao Félix con el hombro y con una palomita detuvo el remate forzado de Cristiano Ronaldo tras el rechace. En el 41, el travesaño salvó a España tras un remate de Nuno Mendes que desvió Pedro Porro con la cabeza.
El descanso ayudó a encontrarse a los lusos, pero España reencontró el momentum con el paso de los minutos y la lesión de Nuno Mendes. Insistió España, como insistió Luis de la Fuente en su confianza en sumar para la causa a Mikel Merino. Una lesión en el pie dejó al mediocampista cuatro meses sin jugar, desde finales de enero a finales de mayo, pero la fe en él era ciega. “Iría a buscarle a su casa y me lo llevaría en brazos”, había asegurado el DT.
Y esa confianza tuvo premio. El oportunismo de Merino volvió a aparecer en un día clave. Repitiendo el guion de Alemania, la clarividencia de Olmo no tuvo éxito, pero sí la de Ferran Torres, quien filtró el balón para que el volante plasmase todos sus conceptos de ‘9’ que ha ido adquiriendo en el Arsenal. Superó a Diogo Costa y repitió su icónica celebración, emulando a su padre Ángel Miguel, dando la vuelta al banderín del córner para meter a España en los cuartos de final. Portugal rozó el empate con Bernardo Silva y Joao Neves en el descuento, pero el boleto a la siguiente ronda ya era de la Roja.
Semanario La Prensa / EFE
Mundial 2026


















