El expresidente de la FIFA arremetió contra la gestión actual por ceder ante el poder político tras el perdón a Balogun, preguntándose: «¿Quo vadis, FIFA?». El fuerte descargo se suma al rechazo de la UEFA y llega por parte de un Blatter que, pese a sus absoluciones judiciales, sigue inhabilitado de por vida por el propio organismo debido a violaciones éticas y gestión desleal.
El escándalo en torno a la habilitación del delantero estadounidense Folarin Balogun para jugar los octavos de final ante Bélgica sumó un capítulo explosivo. El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, defendió este lunes que «las tarjetas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas» y arremetió de forma directa contra la conducción del organismo por permitir la injerencia de mandatarios estatales en las decisiones del torneo.
«Se anulan por reglas, evidencia y organismos independientes. Si un presidente de Estados Unidos interviene con el presidente de la FIFA —y un jugador es repentinamente absuelto antes de un partido de eliminación directa en la Copa del Mundo—, la pregunta es inevitable: ¿Quo vadis, FIFA? El fútbol nunca debe convertirse en un patio de recreo para el poder político«, afirmó Blatter a través de sus redes sociales, preguntándose hacia dónde se dirige la institución.
La reacción del exdirigente suizo de 90 años se dio tras la revelación de The New York Times, medio que destapó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamó telefónicamente al mandatario de la FIFA, Gianni Infantino, para que se revisara la suspensión de Balogun tras su expulsión ante Bosnia-Herzegovina. En lo que el periódico calificó como «un movimiento altamente inusual«, la FIFA aplicó de oficio el Artículo 27 de su Código Disciplinario para dejar la sanción en suspenso por un año y permitirle jugar este lunes en Seattle.
El fuerte descargo de Blatter se acopla al estallido de la UEFA, que horas antes emitió un comunicado calificando la decisión de «inaudita, incomprensible e injustificable«, mostrando su total incredulidad ante la medida.
La reaparición de Blatter para dar lecciones de ética reglamentaria no pasó desapercibida en el mundo del deporte. El dirigente, que presidió la FIFA entre 1998 y 2015, se pronunció de esta forma arrastrando su propio e histórico historial judicial. Si bien Blatter fue absuelto en dos ocasiones por la justicia ordinaria suiza de todos los cargos criminales de los que fue acusado durante el recordado escándalo del FIFA Gate, actualmente se encuentra inhabilitado por la propia entidad deportiva.
Joseph Blatter fue inhabilitado de por vida para participar en cualquier actividad relacionada con el fútbol por violaciones al Código de Ética de la FIFA. El Comité de Ética independiente de la institución lo sancionó por conflicto de intereses, fraude y gestión desleal, destacando un pago irregular de 1,8 millones de euros a Michel Platini; una sanción interna que sigue vigente mientras el suizo critica con dureza los manejos de sus sucesores en pleno desarrollo de la Copa del Mundo.
Semanario La Prensa / EFE
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