El gobierno de Lula da Silva retiró a su embajador en Buenos Aires y redujo los nexos bilaterales al nivel de encargados de negocios. El gobierno de Milei descartó pedir disculpas y justificó las tensiones por sus profundas diferencias ideológicas.
Las relaciones diplomáticas entre los dos socios principales del Mercosur ingresaron en una severa crisis luego de que el Gobierno de Brasil decidiera rebajar los nexos bilaterales al nivel de encargados de negocios. La medida se tomó tras la escalada de descalificaciones vertidas por el presidente argentino, Javier Milei, contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
El conflicto tuvo su punto de inflexión a finales de julio durante un acto en São Paulo en el que Milei respaldó la candidatura de Flávio Bolsonaro para las elecciones de octubre. En esa oportunidad, el mandatario argentino calificó a Lula de «ladrón«, «corrupto» y «presidiario«, además de lanzar insultos contra el juez del Tribunal Supremo brasileño, Alexandre de Moraes. La tensión aumentó en los días posteriores, cuando Milei revalidó sus declaraciones en entrevistas radiales, asegurando que espera que Brasil «se pinte de azul» para «sacarse a los zurdos de encima«.
Como respuesta inicial, el Gobierno brasileño llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y posteriormente resolvió no enviarlo de regreso. Asimismo, Cancillería de Brasil comunicó que no mantendrá diálogo directo con el embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, mientras persistan los ataques verbales. Aunque en un primer momento se informó sobre la expulsión del diplomático, Brasilia aclaró posteriormente que le corresponde a la Casa Rosada decidir si mantiene o retira a su representante, precisando que las gestiones del día a día quedarán radicadas en los encargados de negocios.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina emitió un comunicado lamentando la postura «unilateral» de Brasilia y acusó al gobierno de Lula de «aislarse del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas«. Desde la Cancillería argentina sostuvieron que en años anteriores existieron expresiones cruzadas entre dirigentes de ambos países que Buenos Aires optó por no llevar al plano institucional.
Este miércoles, el canciller argentino, Pablo Quirno, descartó la posibilidad de presentar disculpas oficiales e insistió en que el conflicto responde a «diferencias ideológicas profundas«. Quirno justificó el posicionamiento de Milei señalando antecedentes de respaldo político en la región y consideró que la decisión brasileña de reducir el nivel diplomático resulta desproporcionada frente al tono de los intercambios verbales.
Semanario La Prensa / EFE












