El presidente Abelardo de la Espriella declaró la emergencia económica para hacer frente a la crisis provocada por el sismo de magnitud 7,4. El último reporte oficial contabiliza casi 3.500 heridos y más de 25.000 familias afectadas.
El devastador terremoto que sacudió a Colombia el pasado lunes sigue dejando un saldo trágico. Según el último balance presentado este miércoles por el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, la cifra de víctimas mortales ascendió a 265, mientras que los heridos llegan a 3.494 y el número de desaparecidos subió a 496.
«Tenemos 25.872 familias afectadas, 53.816 personas en total«, detalló el mandatario durante una conferencia de prensa en Bogotá. De la Espriella remarcó que la prioridad absoluta de los equipos de rescate es la localización de los desaparecidos, tareas para las que ya se están desplegando recursos nacionales y asistencia internacional.
El sismo, que tuvo una magnitud de 7,4 y su epicentro en las inmediaciones de San José del Palmar (departamento del Chocó), dejó además severos daños materiales e infraestructura colapsada. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reportó 11.347 viviendas destruidas, más de 53.000 casas averiadas y 140 edificios derrumbados, sumado a afectaciones en más de 1.800 centros educativos y 631 centros comunitarios.
Ante la magnitud del desastre y en un contexto que el propio gobierno definió como de «crisis fiscal«, el Ejecutivo colombiano resolvió decretar la emergencia económica, un mecanismo constitucional que le permitirá disponer de recursos extraordinarios de forma expedita.
Con esta medida se creará un «fondo milagro» destinado a financiar la reconstrucción de hospitales, escuelas, carreteras y aeropuertos afectados. Asimismo, el equipo económico gubernamental alista un paquete de alivios para los damnificados, que incluirá subsidios de alquiler para quienes perdieron su hogar, exenciones tributarias, facilidades financieras y apoyos económicos directos a comerciantes y pequeños empresarios golpeados por la tragedia.
Semanario La Prensa / EFE













