Se trata de un macho de aproximadamente 16 años, anillado en Estados Unidos y registrado en la península de forma ininterrumpida desde 2012. Especialistas piden no perturbar su descanso ni permitir el acercamiento de mascotas.
Durante estos días se aguarda en las costas de Punta del Este el arribo anual del ejemplar de Vuelvepiedras identificado con el código «2TK», un ave playera migratoria que llega en setiembre y permanece en la zona de la península hasta principios de mayo antes de emprender el vuelo de retorno.
Gonzalo Millacet, responsable de Birding Tours Uruguay, explicó que el ejemplar es un macho de aproximadamente 16 años. Fue anillado para su seguimiento en 2012 en la bahía de Delaware (Nueva Jersey, Estados Unidos) por la investigadora Kathleen Clark, y registrado por primera vez en Punta del Este ese mismo año por Alejandra Pons. Desde entonces, su presencia ha sido monitoreada temporada tras temporada.
La especie nidifica en el norte de Canadá, en la bahía de Hudson, y habita franjas que van desde el norte de Norteamérica hasta Alaska y Groenlandia. Desde allí emprende una travesía migratoria hacia Uruguay junto a ejemplares jóvenes, mientras otros individuos continúan viaje hacia el sur de Argentina.
En cuanto a su fisonomía, es un ave de tamaño algo menor al de un hornero que suele moverse en grupos y alimentarse en las rocas, volteando piedras y conchas marinas en busca de alimento. Con el paso de los años, «2TK» pasó de arribar como un individuo juvenil a convertirse en el guía del grupo que llega a la península. A lo largo de su vida se calcula que ha recorrido cerca de 450.000 kilómetros, distancia equivalente a 11 veces la circunferencia de la Tierra.
Desde el sector técnico y las áreas de conservación remarcaron la importancia de respetar su hábitat, no acercarse a las restingas y evitar que las mascotas persigan a las aves playeras. Al completar trayectos de casi 15.000 kilómetros de ida y otros 15.000 de vuelta, los ejemplares requieren descansar y alimentarse sin perturbaciones para reponer la energía necesaria para sus recorridos habituales.


















