Organismos de Naciones Unidas alertaron que el calentamiento en el Pacífico superará en hasta 3,8 grados la media histórica; prevén un fuerte impacto en América Latina con sequías en zonas del norte y centro, e inundaciones y temporales en el sur.
El actual episodio climático de El Niño podría alcanzar una magnitud nunca antes vista en los registros modernos. Según advirtieron este miércoles agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reunidas en Ginebra, la temperatura de la superficie marina en el océano Pacífico superará hasta en 3,8 grados centígrados los promedios habituales durante el próximo trimestre, lo que provocará alteraciones extremas en el clima global.
La secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la científica argentina Celeste Saulo, graficó el alcance del evento al señalar que los niveles proyectados podrían ubicarse «literalmente fuera de las escalas de seguimiento que hemos utilizado durante las últimas cuatro décadas».
El informe fue acompañado por un llamado conjunto de alerta humanitaria encabezado por Tom Fletcher, coordinador de emergencias de Naciones Unidas. El funcionario advirtió sobre la severidad con la que el fenómeno afectará a la región y al resto del hemisferio sur: «Sacudirá América Latina, África oriental y austral, Asia y el Pacífico con calor extremo, sequías e inundaciones».
De acuerdo con las estimaciones de los organismos internacionales, los desajustes en las precipitaciones y las altas temperaturas pondrán en riesgo la seguridad alimentaria de más de 50 millones de personas. Como respuesta inmediata, la oficina humanitaria de la ONU resolvió activar una partida de 50 millones de dólares de su fondo de reserva para asistir a los países de mayor vulnerabilidad, entre los que figuran El Salvador, Chad, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur.
Pese a lo alarmante de las proyecciones técnicas, desde la OMM insistieron en que los eventos climáticos severos no deben transformarse de forma inevitable en tragedias para la población.
«Ya estamos presenciando fenómenos meteorológicos extremos y esperamos que estos se multipliquen a medida que El Niño se intensifique, pero no tienen por qué traducirse en emergencias humanitarias ni en víctimas mortales», sostuvo Saulo. La titular del organismo meteorológico remarcó que los gobiernos todavía disponen de margen para reforzar sus sistemas de alerta temprana y mitigar los daños, aunque advirtió que esa «ventana de oportunidad no permanecerá abierta definitivamente».












