En una jornada marcada por la hostilidad, trabajadores de la Policlínica de ASSE en La Capuera enfrentaron este martes, dos episodios de violencia en menos de dos horas. La situación derivó en denuncia policial y la suspensión de servicios ambulatorios como medida de protesta; solamente se atienden emergencias.
El clima de inseguridad que golpea a la zona no solo se manifiesta en las calles, sino que ha permeado las instituciones de salud. Este martes, los funcionarios del centro asistencial de La Capuera (Municipio de Piriápolis) vivieron una jornada «lamentable» tras ser víctimas de insultos, amenazas de agresión física y forcejeos por parte de usuarios y acompañantes.
El primer incidente: El carné de la discordia
El primer hecho de violencia se originó en horasa de la mañana en el área administrativa. Un usuario, que había perdido su carné de salud, exigía la entrega inmediata de un duplicado. Ante la explicación de la funcionaria que, por normativa, debía agendarse con un médico para validar la historia clínica e imprimir el documento —tarea para la cual el personal administrativo no está autorizado—, la situación se desbordó.
- Amenazas: La respuesta de la acompañante del usuario incluyó amenazas de agresión física a la funcionaria para cuando esta terminara su turno y saliera del trabajo.
- Protocolo: La exigencia de «inmediatez absoluta» terminó en una situación de hostilidad que obligó a activar el protocolo del gremio de funcionarios.
- Medida de fuerza: Esto resultó en un paro de actividades ambulatorias, afectando los servicios de administración, farmacia y policlínica durante el resto de la jornada.
Emergencia bajo ataque
Sin que el personal terminara de procesar el primer altercado, un segundo episodio violento se registró sobre el mediodía en la puerta de emergencia apenas una o dos horas después. Una familia arribó en la caja de una camioneta trasladando a un hombre adulto con un cuadro de fiebre y escalofríos.
Pese a que el personal médico y choferes del SAME 105 acudieron de inmediato a asistir —creyendo inicialmente que se trataba de un herido de arma de blanca o de fuego debido a la forma abrupta y a los gritos con los que llegaron—, fueron recibidos con violencia. El conductor de la camioneta comenzó a insultar y llegó a lanzar «manotazos» contra los trabajadores, intentando agredirlos físicamente mientras exigía atención inmediata. La intervención del Servicio 911 fue necesaria para contener la situación y bajar los niveles de agresividad.
Violencia y servicios resentidos
Estos hechos confirman la preocupación de los trabajadores sobre la forma inapropiada en que algunos usuarios abordan los servicios de salud. A pesar de la violencia sufrida, y aunque los atacantes en el segundo episodio eran usuarios de un prestador privado, el personal de ASSE brindó la atención médica necesaria a los cinco integrantes de la familia (el hombre, su mujer y tres hijos), quienes presentaban cuadros de infección respiratoria.
«No se niega la atención a nadie, siempre se trata de solucionar las cosas, pero a veces la gente aborda a los funcionarios de manera inapropiada», lamentaron desde el centro. Tras la activación del protocolo, los servicios ambulatorios se retomarán este miércoles, aunque persiste la profunda preocupación entre los trabajadores que debieron enfrentar dos ataques en un solo turno.
Medidas preventivas
Ante la repetición de los hechos de violencia y con el objetivo de salvaguardar la integridad de los trabajadores, se dispuso el cierre momentáneo de la policlínica. Durante el resto de la jornada, se mantuvo únicamente la atención para casos de emergencia, suspendiéndose todas las actividades administrativas y de consulta externa.
Actualmente, personal policial del Destacamento de Sauce de Portezuelo trabaja en el caso para identificar a los responsables y elevar las actuaciones correspondientes a la justicia.
Descubre más desde Semanario La Prensa
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.























