La Red de Apoyo a la Movilidad Humana, colectivo que agrupa a diversas organizaciones de migrantes, presentó una proclama en el marco del 16º Encuentro de Migración y Ciudadanía. Manifestaron su preocupación por el aumento de las deportaciones, advirtieron sobre las conversaciones con EE.UU. para recibir expulsados y rechazaron el avance de los discursos de odio.
Este jueves, en el Anfiteatro Reinaldo Gargano del Ministerio de Relaciones Exteriores, la Red de Apoyo a la Movilidad Humana —red que reúne a colectivos de migrantes, refugiados y organizaciones de la sociedad civil en Uruguay— puso en marcha el 16º Encuentro de Migración y Ciudadanía bajo la consigna «Interculturalidad y convivencia«. En la jornada, el colectivo manifestó su rotundo rechazo a los discursos hostiles y de aislamiento que ganan terreno en la respuesta a los flujos migratorios actuales, al tiempo que celebró que el país mantenga «un marco normativo garantista en materia de derechos de las personas migrantes y refugiadas«.
Durante la lectura de su proclama en la apertura de la actividad, la red de migrantes expresó una profunda preocupación por el escenario geopolítico global, signado por el incremento de las expulsiones, las deportaciones y las expresiones de odio.
El pronunciamiento del colectivo se da en un contexto particular: en las últimas semanas cobró estado público que Uruguay mantiene conversaciones con el gobierno de Estados Unidos ante la posibilidad de recibir en el país a personas de distintas nacionalidades deportadas desde suelo estadounidense por razones administrativas. Desde el Poder Ejecutivo uruguayo aclararon que, por el momento, no existe ningún acuerdo firmado.
Advertencia del colectivo sobre pactos internacionales y «deshumanización»
El experto en migración, asilo y derechos humanos Pablo Ceriani Cernadas, participante de la jornada, fue contundente respecto a estas negociaciones bilaterales. Ceriani señaló que «cada vez más la migración está siendo parte de juegos políticos» y advirtió que este tipo de convenios llevan a los países receptores a formar parte de «un proceso de negación de derechos fundamentales«.
«No han cometido ningún tipo de delito y, sin embargo, por la falta de un documento —que no es ningún delito ni amenaza para nadie—, están siendo llevados a centros de detención donde son muy maltratados. Es importante que los países no firmen estos acuerdos porque son acuerdos de deshumanización y no generan ningún tipo de solución«, sostuvo el especialista.
Por su parte, Ana Melazzi, integrante de la red de migrantes, remarcó la importancia de abordar la integración desde una perspectiva intercultural y reconoció que en la sociedad uruguaya aún persiste «miedo a lo desconocido«.
Desafíos locales: precariedad e informalidad
Más allá de la coyuntura internacional, el colectivo remarcó que quienes llegan a vivir al país enfrentan «desafíos críticos» en su día a día, entre los que destacan las trabas burocráticas para la regularización, las condiciones de extrema precariedad habitacional y la alta incidencia del empleo informal y el desempleo.
De acuerdo con los datos del último censo, en Uruguay residen aproximadamente 120.000 personas nacidas en el exterior. La colectividad más numerosa la integran los argentinos, seguidos por venezolanos y cubanos. Asimismo, se calcula que unas 44.000 personas arribaron al país en el período comprendido entre 2018 y 2023.
Semanario La Prensa / EFE













