El presidente respaldó al exintendente de Canelones y expresidente de ASSE, a quien definió como un «compañero de fierro» con la sensibilidad necesaria para la misión diplomática; legisladores del Partido Colorado, el Partido Nacional y el Partido Independiente cuestionaron su perfil político.
El presidente de la República, Yamandú Orsi, respaldó este lunes la designación de Marcos Carámbula como próximo embajador de Uruguay en Palestina, luego de las críticas planteadas por dirigentes de la oposición que reclamaban la designación de un diplomático de carrera para una región atravesada por tensiones.
Consultado en rueda de prensa sobre las razones de la elección, el mandatario ponderó las condiciones personales de Carámbula y su mirada sobre el conflicto regional: «Es un compañero de fierro, con mucha confianza de nuestra parte, está de más decirlo. Además con una sensibilidad y con un sentido y una visión sobre la paz que creo que es muy oportuna. Como siempre, Marcos aportando no su granito sino su balde de arena para que podamos construir lo que todos queremos», afirmó.
Frente a los cuestionamientos surgidos en las últimas horas desde tiendas opositoras, el jefe de Estado le restó dramatismo a la discusión y se limitó a señalar que las discrepancias «son parte de la libertad».
Carámbula, de 78 años, posee una extensa carrera en el Frente Amplio y en la función pública: fue diputado, senador, presidente del directorio de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) e intendente de Canelones durante dos mandatos consecutivos.
En ese gobierno departamental tuvo a Orsi como secretario general, quien luego lo sucedió al frente de la comuna canaria.
Por su parte, el canciller Mario Lubetkin también defendió la decisión del Poder Ejecutivo y afirmó que el país estará representado por «una figura cristalina, de referencia y de confianza del presidente».
Los cuestionamientos de la oposición
La confirmación del nombramiento de Carámbula, prevista a partir de 2027, generó el rechazo de varios legisladores de la coalición opositora, que coincidieron en que el cargo exigía un funcionario de carrera diplomática.
El senador del Partido Colorado, Robert Silva, consideró la resolución como «un error político importante» debido al contexto internacional: «En un mundo tan tensionado, especialmente en esa región, poner una figura política implica elevar el perfil de la relación bilateral en un momento complejo. Ahora y más que antes es necesario un profesional con carrera profesional en el servicio exterior», publicó en sus redes sociales.
En la misma línea, el diputado del Partido Independiente, Gerardo Sotelo, valoró la figura humana del exintendente pero reprochó su designación: «Su designación como embajador para Palestina (una región que requiere, por su compleja situación, un representante diplomático profesional y no político), no me parece adecuada. Ni para el país, ni para la Cancillería ni para él».
En tanto, el diputado del Partido Nacional, Pedro Jisdonian, sostuvo que la medida «parece más una exigencia que un reconocimiento a su trayectoria, por más que esta sea respetable y esté alejada del ámbito de las relaciones internacionales».













