La FIFA impuso descansos obligatorios en el minuto 22 de cada tiempo que transformaron los partidos en cuatro cuartos al estilo de la NFL o la NBA. La decisión desató la furia de los espectadores por los cortes de transmisión y abrió un feroz debate sobre la pérdida de la esencia del juego.
Las pausas de hidratación obligatorias impuestas por la FIFA están transformando por completo la experiencia de ver la Copa del Mundo y desataron una fuerte polémica global. Lo que inicialmente se justificaba como una medida de salud para los futbolistas, terminó dividiendo los partidos en «cuatro periodos», asemejándose al formato puramente comercial de ligas estadounidenses como la NFL o la NBA. Esta polémica decisión abrió una nueva y jugosa ventana publicitaria para las cadenas de televisión, pero provocó la indignación masiva de los espectadores, especialmente de aquellos que siguen el torneo a través de la pantalla.
Históricamente, estos paréntesis solo se activaban cuando las condiciones atmosféricas eran extremas y ponían en riesgo a los atletas. Sin embargo, la nueva normativa de la FIFA estipuló su obligatoriedad en torno al minuto 22 de cada tiempo, sin importar el clima. La prueba de este cambio de criterio se dio en el partido inaugural en Ciudad de México, donde el árbitro detuvo el juego a pesar de que la temperatura era de unos muy amigables 24 grados centígrados, dejando en evidencia que la prioridad del entretiempo obligatorio responde a factores comerciales.
Aplicar estas pausas de manera automática y sin una justificación climática real —como sí ocurre válidamente ante temperaturas extremas— atenta de forma directa contra el espectáculo. El fútbol es un deporte que se caracteriza y se disfruta por su dinámica y su ritmo alto; interrumpir el juego por decreto corta el envión de los equipos, enfría los partidos y rompe la fluidez natural de una competencia que siempre se vivió sin más pausa que el entretiempo.
Esta postura coincide plenamente con la dura crítica que lanzó el histórico entrenador alemán Jürgen Klopp, quien no se guardó nada al analizar este nuevo escenario. “Esto es el fútbol siendo tomado como rehén por ejecutivos en oficinas con aire acondicionado. Estos supuestos ‘descansos por el calor’ nos los vendieron como un escudo para el bienestar de los jugadores, una noble espada contra el calor. ¿Pero en realidad? No es más que una jaula dorada construida para patrocinadores”, sentenció con dureza el ex DT del Liverpool.
Klopp apuntó directamente contra la interrupción de los partidos en función de las pautas comerciales que ahora parecen digitar las transmisiones. “Un partido de la Copa del Mundo debería fluir como un río. En cambio, estamos construyendo presas en medio de él para que los comerciales puedan pasar. La Copa del Mundo es la catedral del fútbol. Sin embargo, a veces da la sensación de que la hemos convertido en un centro comercial donde la caja registradora recibe más respeto que el propio partido. Si este es el futuro, el fútbol se está convirtiendo en la interrupción entre los anuncios”, concluyó de manera tajante.
En medio de este escenario, la cadena Telemundo se convirtió en la gran excepción en territorio norteamericano al decidir de forma institucional no vender bloques de anuncios durante estas dos pausas forzosas. Esta postura, que fue celebrada de forma masiva por los usuarios en las redes sociales, provocó que miles de espectadores migren hacia su sintonía para evitar los groseros errores de sincronía de otros canales, que muchas veces regresan de las tandas publicitarias varios segundos después de que el árbitro ya reanudó el juego.
Semanario La Prensa / EFE
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