La Canarinha mostró una versión gris en el esperado estreno mundialista de Carlo Ancelotti y sufrió ante el orden táctico de los africanos. Las fallas colectivas abundaron y la igualdad llegó únicamente por un destello de la jerarquía de Vinícius Júnior.
La selección de Brasil firmó un debut sumamente opaco en el Mundial 2026 al igualar 1-1 frente a un sólido Marruecos en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Ante más de 80.000 espectadores y con leyendas como Zinedine Zidane y Tom Brady in las tribunas, el gigante sudamericano dejó en claro que hoy está lejos del lote de los grandes favoritos.
El esperado estreno mundialista de Carlo Ancelotti en el banco de la Canarinha careció por completo de brillo colectivo y el equipo terminó rescatando un punto gracias a la jerarquía aislada de sus figuras. El entrenador italiano sorprendió en el once inicial para este debut en el torneo con las ausencias de Danilo y Alex Sandro, apostando por Douglas Santos y Roger Ibáñez en los laterales, además de Igor Thiago como referente de área ante la baja por lesión de Neymar.
Sin embargo, la estrategia de Marruecos fue una jugada maestra al poblar el mediocampo con cinco hombres, cortocircuitando la salida brasileña. Los africanos expusieron la pasividad de la zaga sudamericana y golpearon a los 21 minutos, cuando Brahim Díaz filtró un pase magistral para que Ismael Saibari definiera con clase por encima de Alisson Becker.
Brasil caminaba por la cornisa y no encontraba los caminos debido a la alarmante falta de juego asociado, repitiendo errores groseros en la entrega por parte de Casemiro y Lucas Paquetá. Cuando el letargo era total, la Canarinha encontró su único salvavidas en los arrestos individuales. A los 32 minutos, Vinícius Júnior inventó una genialidad de la nada: recortó en el borde del área y sacó un derechazo furioso al palo largo, inalcanzable para el arquero Bono, decretando un empate transitorio que trajo un alivio enorme antes del descanso.
Para la etapa complementaria, Ancelotti movió el banco con los ingresos de Danilo y Fabinho para intentar frenar el desborde defensivo, logrando equilibrar el trámite ante el desgaste físico de los Leones del Atlas. Si bien Brasil se adueñó de la pelota y volcó el campo a su favor con los ingresos de Luiz Henrique y Matheus Cunha, las aproximaciones de Raphinha carecieron de fuerza y peligro real. El cierre del partido incluyó diez minutos de tiempo añadido y un par de sustos en ambas áreas, sellando un reparto de puntos que obliga a Brasil a mejorar de cara al cruce del 19 de junio ante Haití.
Semanario La Prensa / EFE
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