Capturada este sábado durante el cuarto día de su viaje, la cápsula Orion obtuvo una perspectiva única que sitúa el Polo Sur lunar en la parte superior. La histórica imagen permite observar, por primera vez de forma completa ante el ojo humano, la Cuenca de Orientale, un hito que marca la aproximación final hacia el sobrevuelo crítico por el sector más lejano del satélite previsto para este lunes.
La misión Artemis II continúa registrando hitos fundamentales en su trayecto hacia la Luna. Tras haber compartido una espectacular imagen de la Tierra días atrás, la NASA reveló este sábado una nueva fotografía capturada por los astronautas que muestra la Cuenca de Orientale en el borde derecho del disco lunar.
Lo que hace especial a esta captura es que, si bien misiones anteriores como el programa Apolo ya habían sobrevolado la cara oculta hace más de medio siglo, esta es la primera vez que una tripulación humana logra contemplar la estructura completa de la Cuenca de Orientale desde una posición directa. La imagen fue captada en la cuarta jornada de misión con una orientación inusual, situando el Polo Sur lunar en la parte superior, lo que permitió a los astronautas comenzar a divisar sectores de la cara oculta de la Luna a medida que se acercan para el sobrevuelo crítico de la misión.

Para identificar la Cuenca de Orientale en la imagen, basta con dirigir la mirada hacia el extremo derecho, donde la superficie gris de la Luna se encuentra con el negro del espacio; allí se distingue una serie de anillos concéntricos que parecen ondas en el agua.
Lo que hace especial a esta captura es que, si bien misiones anteriores como el programa Apolo ya habían sobrevolado la cara oculta, esta es la primera vez que una tripulación logra contemplar la estructura completa de la Cuenca de Orientale desde una posición directa. La imagen fue tomada con una orientación inusual, situando el Polo Sur lunar en la parte superior, permitiendo a los astronautas comenzar a divisar sectores de la cara oculta de la Luna a medida que se acercan para el sobrevuelo crítico de la misión.
El modelo de impacto del sistema solar
La Cuenca de Orientale se encuentra en el límite entre el lado visible y el lado lejano, una región difícil de observar con nitidez desde la Tierra. Se formó hace aproximadamente 3.800 millones de años debido a un impacto masivo que, según datos de la NASA, fue tan violento que el material eyectado se elevó unos 100 kilómetros sobre la superficie —el equivalente a 11 veces la altura del Monte Everest— antes de colapsar y formar tres anillos concéntricos.
La importancia científica de esta región ha sido documentada anteriormente; por ejemplo, en 2017, la NASA procesó registros de la misión Galileo (1990) que mostraban la cuenca con gran claridad técnica y detalle geológico. Sin embargo, mientras que aquellas eran capturas robóticas procesadas para resaltar el relieve, el registro actual de Artemis II ofrece la visión real y directa que los astronautas tienen desde sus ventanillas, validando por primera vez «en vivo» la magnitud de este impacto colosal.

Además de esta fotografía, la agencia espacial ha ido publicando de forma progresiva otras capturas de la luna obtenidas durante estas jornadas de aproximación. Estas imágenes permiten seguir el recorrido de la cápsula Orion, que opera con precisión técnica absoluta mientras la tripulación —integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— continúa documentando la geografía lunar desde múltiples ángulos durante este domingo.
Debido a su estructura casi perfecta, esta cuenca es considerada el «manual» científico para estudiar los impactos en otros mundos rocosos, desde Mercurio hasta Plutón. Los nuevos datos visuales obtenidos por la misión consolidan a Artemis II como el paso definitivo antes del regreso humano a la superficie lunar en los próximos años.
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