El presidente de la Cámara de Representantes, diputado Germán Cardoso (foto), envío en las últimas horas una carta abierta dirigida al presidente José Mujica y al ministro de Economía, Mario Bergara, reclamando excepciones para el sector turístico del departamento de Maldonado ante los efectos negativos que tendrá, a corto plazo, la magra temporada que se vive.
Cardoso se suma así a la propuesta del edil nacionalista Carlos De Gregorio, que fuera publicada oportunamente por semanario La Prensa, donde reclamaba excepciones a distintos organismos del Estado, además de rebajas de hasta el 50% en sus tarifas, para los operadores turísticos del departamento.
Cardoso apunta asimismo a medidas que favorezcan el empleo, entendiendo que en estas crisis el trabajador es siempre quien resulta mas perjudicado.
El diputado colorado sostiene que «las respuestas mágicas no existen pero, sin embargo, asegura que el Estado dispone de un conjunto de herramientas que podrían hacer que el próximo invierno no sea tan duro para los habitantes de este departamento»
Una de las medidas que promueve es devolverle a los establecimientos comerciales los adelantos de impuestos realizados al comienzo de la temporada en función de las ventas realizadas, y no en base a la proyección de ventas efectuada por la DGI.
Además propone postergar todos los vencimientos de impuestos, tanto del BPS como de la DGI, a los comercios establecidos en el departamento, en la medida que no envíen más personal al seguro de desempleo. Idéntica medida solicita de UTE, ente autónomo de gran peso en los costos de las empresas turísticas.
Este martes se reúnen los cuatro diputados del departamento
Maldonado, 10 de febrero de 2014
Carta Abierta
Sr. Presidente de la República, José Mujica
Sr. Ministro de Economía y Finanzas, Ec. Mario Bergara
De mi mayor consideración;
Como representante nacional por Maldonado y actual presidente de la Cámara de Representantes, pero más que eso, como un ciudadano más de este departamento, les transmito mi honda preocupación por los efectos negativos que tendrá en el corto plazo, la magra temporada turística que estamos viviendo.
La notoria disminución de todas las actividades vinculadas al turismo, tendrán consecuencias inmediatas y muy negativas, tanto sociales como económicas.
Ante esta situación, desde hace un par de semanas nos pusimos a trabajar con nuestros equipos técnicos y asesores, con el objetivo de hallar soluciones plausibles, a efectos de ponerlas a disposición de quienes tienen la facultad legal y constitucional de aplicarlas, para atender esta difícil situación que atraviesa uno de los sectores más dinámicos de la economía.
Estamos convencidos que las políticas que se aplican deben medirse por sus resultados, y en este caso, el déficit del trabajo y las previsiones adoptadas por el Ministerio de Turismo es notorio.
Sin perjuicio de esa valoración crítica, lo que pretendemos es que ahora todos actuemos proactivamente para mitigar los efectos de una crisis que afectará a la economía nacional y particularmente a Maldonado, por su fuerte vinculación con el turismo.
El turismo es una fuente generadora de riqueza que produce ingresos de gran escala al Estado, a través de las distintas vías de tributación. También posee un efecto cascada, de distribución de lo que genera, que es inigualable. Es por eso que las consecuencias, buenas y malas de una temporada, se multiplican en miles de familias, comercios, empresarios, obreros, trabajadores independientes, zafrales, etc.
Cuando, como es el caso, los resultados son negativos, influyen directamente en el empleo y el consumo en nuestros pueblos y ciudades. Y eso golpea duramente contra el bienestar y la calidad de vida de todos nuestros coterráneos, en muchísimos casos, empujándolos hacia la marginalidad.
Los operadores turísticos ya han reclamado públicamente la necesidad de tomar medidas para dar respuesta a esta mala temporada, y entendemos que su voz debe ser escuchada. Pero también debemos contemplar a aquellos que muchas veces no aparecen en los medios de comunicación, como por ejemplo, los trabajadores que han perdido su fuente laboral ante los recortes en las dotaciones que vienen realizando las empresas vinculadas al sector.
Creemos que la situación impone una respuesta acorde del Estado, como en otros momentos la tuvo para otros sectores económicos que atravesaron por similares problemas.
Lo primero es reconocer que la crisis en el sector turístico ya está instalada. No queremos más desempleados y pretendemos terminar con la incertidumbre que esta situación está provocando en miles de coterráneos.
Sabemos que las respuestas mágicas no existen, pero también sabemos que el Estado dispone de un conjunto de herramientas que podrían hacer que el próximo invierno no sea tan duro para los habitantes de este departamento.
Una de las medidas que promovemos y es viable, es devolverle a los establecimientos comerciales los adelantos de impuestos realizados al comienzo de la temporada en función de las ventas realizadas, y no en base a la proyección de ventas efectuada por la DGI.
Asimismo, proponemos postergar todos los vencimientos de impuestos, tanto del BPS como de la DGI, a los comercios establecidos en el departamento, en la medida que no envíen más personal al seguro de desempleo. Idéntica medida solicitamos que aplique UTE, atento al peso significativo que tiene la energía eléctrica en los costos de las empresas turísticas.
Paralelamente, entendemos que para favorecer el empleo, detener el cierre de empresas en invierno y evitar más endeudamiento, el BPS debe establecer un régimen variable de aportes. Esta medida apuntará a las pequeñas y medianas empresas, promoviendo la contratación de personal mediante un sistema de aportes mixto y variable. De esta manera, durante nueve meses las empresas aportarán al BPS cada vez un porcentaje menor por cada empleado, a medida que aumente su dotación.
Resumidamente, estas son alguna de las ideas sobre las cuales hemos venido trabajando y que creemos pueden ayudar a disminuir el impacto negativo de esta mala temporada.
Confiamos en la sensibilidad de nuestros gobernantes para atender situaciones de esta naturaleza, y así poder transitar un camino de entendimiento para directo beneficio de la gente de Maldonado y del resto de las zonas del país que se han visto afectadas por esta mala temporada turística de verano. Sin otro particular, quedo a las órdenes para trabajar en la instrumentación de éstas u otras soluciones que se consideren más efectivas, y aprovecho para saludarlos con mi mayor consideración.
Germán Cardoso
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