Comunidad internacional condena la masacre de Ortega en Nicaragua: A mas de 100 días de instalada la rebelión popular contra el régimen del comandante Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo en Nicaragua, son 448 los muertos según cifras de entidades de Derechos Humanos, mientras el gobierno reconoce solamente 150. Hay cerca de 600 personas desaparecidas y mas de 2. 800 heridas. La comunidad internacional condena la brutal represión del gobierno contra el pueblo nicaraguense, entre ellos, varios líderes y referentes de la izquierda internacional y nacional, a excepción de los gobiernos de Cuba y Venezuela, que culpando al «imperialismo yanqui» cierran filas detrás de Ortega y justifican la masacre contra su propio pueblo.
Álvaro Leiva, titular de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH, independiente). brindó declaraciones a la prensa, señalando que los últimos 15 días en Nicarangua “fueron particularmente sangrientos” con otras 97 víctimas, con un promedio de seis muertos por día, y advirtió que la gran mayoría eran manifestantes civiles que protestaban contra el gobierno de Daniel Ortega, en el poder desde hace 11 años.
En la capital Managua, donde según la ANPDH fallecieron más de 150 personas por la violenta acción policial y paramilitar, cientos de opositores realizaron el jueves un plantón para conmemorar los 100 días del inicio de las protestas, el 18 de abril, en homenaje a las víctimas y en solidaridad con los presos políticos, informaron medios nicaragüenses, que recoge Milenio de México.
Según la ANPDH, 718 personas fueron secuestradas por grupos parapoliciales y paramilitares afines al gobierno, que actúan “motivados por un fanatismo partidario e ideológico”. Muchos de los plagiados han aparecido luego en celdas policiales y enfrentan procesos judiciales “ilegales”. Del total de secuestrados, la ANPDH dijo que aún permanecen desaparecidos 595 ciudadanos, de los cuales conocen el paradero de “algunos que están bajo detención ilegal”, aunque se desconoce la situación de la mayoría. Leiva señaló que del total de secuestrados, 123 han sido localizados y liberados por gestiones humanitarias de la ANPDH y la Iglesia católica. Los liberados han denunciado “severas torturas” durante su detención arbitraria. En tanto, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, acusó al presidente Ortega de librar “una guerra” con la Iglesia católica, mediadora en el truncado diálogo del gobierno con la opositora Alianza Cívica, que surgió de las protestas y reúne a estudiantes, campesinos, sociedad civil y empresarios.
“El gobierno de Daniel Ortega está librando virtualmente una guerra con la Iglesia”, dijo el número dos del gobierno de Donald Trump en una cumbre de libertad religiosa que se celebra esta semana en el Departamento de Estado. “Turbas armadas con machetes e incluso armas pesadas, apoyadas por el gobierno, han atacado parroquias y propiedades de la Iglesia, y obispos y sacerdotes han sido asaltados físicamente por la policía”, dijo Pence, que ya condenó en varias ocasiones al régimen del ex guerrillero sandinista. “La violencia patrocinada por el Estado en Nicaragua es innegable”, dijo Pence en un tuit con el que respondió a la entrevista que Ortega dio a la cadena estadunidense Fox News y en la que negó la represión de la que lo acusan.
También el presidente de Brasil, Michel Temer, habló de la crisis en Nicaragua tras el asesinato de una estudiante brasileña la noche del lunes en Managua y aseguró que “está tomando medidas”. El martes la embajadora de Nicaragua en Brasilia fuera llamada por la cancillería local y el embajador de Temer en Managua también fue llamado a consultas. Mientras, el ex presidente cubano Raúl Castro aseguró que EU quiere “cercar” a países que le son adversos como Cuba, Venezuela y Nicaragua. “Está muy claro que se estrecha el cerco”, dijo en un acto para recordar en Santiago de Cuba el 65 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, el primer intento de Fidel Castro por tomar el poder. “Nuevamente se ha conformado un escenario adverso y resurge la euforia en nuestros enemigos”, dijo Castro, que desde abril ha dado un apoyo claro a las masacres de Ortega en Nicaragua, bajo el supuesto de un “complot externo”.
En nuestro país, la Cámara de Senadores entre ellos, el expresidente de la República, José Mujica del oficialista partido Frente Amplio, han repudiado enérgicamente la violencia suscitada en el país centroamericano, instando a Ortega a dar un paso al costado y exigiendo «el cese inmediato de la violencia contra el pueblo nicaragüense».
«Quienes ayer fueron revolucionarios perdieron el sentido de la vida. Hay momentos que hay que decir ‘Me voy'», dijo Mujica durante su intervención el martes en el el Senado de la República.
El Senado aprobó una declaración que «exige al Gobierno de Nicaragua el cese inmediato de la violencia contra el pueblo nicaragüense». Además, expresó «su enérgica condena a todos los actos de violencia y violaciones a los derechos humanos».
También el Partido Comunista Revolucionario del Uruguay, integrante del partido Unidad Popular, ha dado muestras de ética izquierdista declarando su plena solidaridad con «la justa resistencia del hermano pueblo de Nicaragua, repudiando la criminal represión del gobierno de Ortega»
Por su parte, los gobiernos de Cuba y Venezuela han manifestado públicamente su respaldo y adhesión al régimen de Ortega, señalando al imperialismo yanqui como principal culpable de la crisis en Nicaragua.











