El concejal del Municipio de Piriápolis, Marcelo González, dialogó con Semanario La Prensa y cuestionó las resoluciones adoptadas en la sesión extraordinaria del Concejo Municipal sobre el club Playa Hermosa y las Aerosillas del cerro San Antonio. Tras promover un pedido de reconsideración junto a otros concejales, propuso encargar un estudio técnico independiente y abrir una instancia de diálogo con la sociedad civil.
En declaraciones a Semanario La Prensa, el concejal por el Partido Nacional, Marcelo González, fijó su postura contraria a la demolición del club Playa Hermosa y al desmantelamiento del complejo Aerosillas del cerro San Antonio, argumentando la falta de respaldo técnico para tales medidas y la necesidad de preservar la infraestructura y la identidad local.
González aclaró la situación generada durante la sesión extraordinaria del pasado martes 4 de agosto, a la cual ingresó con 15 minutos de retraso por motivos laborales. Según explicó, al incorporarse a la mesa el debate se centraba únicamente en las Aerosillas, votándose la moción sobre dicho complejo. Fue al finalizar la jornada cuando se le notificó que la votación sobre el club Playa Hermosa se había realizado previo a su llegada, aprobándose la demolición por mayoría mediante la intervención del concejal suplente, Jorge Reggio.
Ante este escenario, en la sesión ordinaria de este jueves, González solicitó formalmente la reconsideración de lo actuado sobre el club Playa Hermosa. La iniciativa fue acompañada por los concejales Alberto Miranda y Olga Rivero, logrando que el tema no quedara firme y se abriera una vía de revisión.
Falta de sustento técnico y necesidad de espacio
Respecto al club Playa Hermosa, el concejal hizo hincapié en que los informes disponibles no concluyen en un riesgo inminente de colapso. «No hay un informe serio y responsable que justifique la demolición de ese espacio«, afirmó. Señaló que el documento elaborado por la Universidad de la República (Udelar) en 2022 —el cual revisó en detalle— constata el deterioro de armaduras expuestas y la necesidad de mantenimiento o vallado preventivo, pero «en ningún punto habla de tener peligro de derrumbe«. Asimismo, refiriéndose al informe de la Dirección Nacional de Bomberos calificado como confidencial, indicó que lo transmitido por el intendente tampoco hace referencia a una amenaza estructural terminal.
En el aspecto operativo, González enfatizó el acelerado crecimiento demográfico que registra la zona, con fraccionamientos que representan unas 140 hectáreas y que aumentarán la planta urbana. «No tenemos más espacio en la Casa de la Cultura, estamos superponiendo las actividades. Es algo que no tiene sentido, tirar casi 2.000 metros cuadrados de posible área para aterrizar con un montón de actividades«, expresó.
La identidad de Piriápolis y la búsqueda de alternativas
En relación con el complejo Aerosillas del cerro San Antonio, cuya moción de desmantelamiento se resolvió por tres votos contra dos, el concejal defendió la importancia del atractivo dentro del paisaje local. «La postal de Piriápolis es con la aerosilla. Se puede reconvertir, se puede recuperar«, manifestó. Para ello, sostuvo que se requiere la intervención de la Junta Departamental con el fin de generar un marco normativo que contemple plazos de concesión de 15 a 20 años que hagan viable la inversión privada.
Como vía de solución, González propuso realizar un relevamiento técnico independiente con profesionales idóneos en estructuras —el cual afirmó que la propia comunidad estaría dispuesta a financiar— para contar con un diagnóstico preciso frente a las autoridades. Finalmente, reafirmó su intención de defender el patrimonio municipal y la identidad del territorio mediante la concertación con vecinos y organizaciones sociales.













