La federación belga emitió un duro comunicado donde rebatió los argumentos legales del organismo para habilitar al delantero de Estados Unidos. La entidad europea denunció que la medida contradice el reglamento del torneo y que rompe los principios del «juego limpio».
La Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) recibió este domingo con profundo asombro e indignación la decisión del Comité Disciplinario de la FIFA de dejar en suspenso el partido de sanción a Folarin Balogun. El atacante norteamericano, de esta manera, quedó habilitado para disputar este lunes el choque de octavos de final del Mundial 2026 justamente ante Bélgica, en el Estadio de Seattle.
Ante lo que consideran un atropello reglamentario, la federación europea anunció de forma oficial en su página web que ya se encuentra evaluando medidas legales y administrativas urgentes.
“Para salvaguardar los derechos legítimos de todos los equipos participantes y proteger los principios fundamentales del juego limpio en nuestro deporte, tanto en esta Copa Mundial de la FIFA como en futuras ediciones del torneo, la RBFA está estudiando todas las opciones posibles”, disparó el organismo belga en un fuerte comunicado.
La entidad belga cuestionó con dureza los argumentos jurídicos de la FIFA, que basó su fallo de oficio en el Artículo 27 del Código Disciplinario para otorgarle al futbolista estadounidense un período de prueba de un año y dejar sin efecto su suspensión.
Para Bélgica, esta medida viola explícitamente las normas establecidas para la Copa del Mundo. El comunicado detalla que el Artículo 66.4 de ese mismo Código establece con claridad que toda expulsión implica automáticamente la suspensión para el próximo encuentro del equipo, tal como ocurrió «con todas las tarjetas rojas emitidas anteriormente durante este Mundial».
Asimismo, recordaron que la decisión contradice de forma directa el Artículo 10.5 del Reglamento oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Dicha norma estipula que si un jugador es expulsado por roja directa o doble amonestación, «será suspendido automáticamente del siguiente partido de su equipo».
La federación europea recalcó que esta naturaleza automática de las tarjetas rojas fue «reafirmada explícitamente» en la Circular número 16 enviada a todas las selecciones participantes el pasado 12 de mayo de 2026, y que se reitera de forma obligatoria antes de cada partido en las reuniones de coordinación.
La polémica se desató luego de que la FIFA decidiera indultar este domingo a Balogun, el máximo goleador del conjunto norteamericano en el torneo, quien había visto la tarjeta roja directa el pasado miércoles en el duelo de dieciseisavos de final contra Bosnia-Herzegovina por un pisotón fortuito.
La medida del organismo internacional de fútbol se produjo en medio de un fuerte revuelo político en Washington, que incluyó reclamos públicos del secretario de Estado, Marco Rubio, y llamados institucionales desde la Casa Blanca. Tras confirmarse el perdón a la figura de la selección local, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró activamente el dictamen asegurando que el organismo rector del fútbol hizo lo correcto al revertir «una gran injusticia».
Con este contraataque reglamentario de Bélgica, el partido eliminatorio de este lunes en Seattle sumó una altísima tensión extra que trasciende por completo los límites del campo de juego.
Semanario La Prensa / EFE
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